La casualidad unió a hermanas gemelas separadas al nacer

Una de ellas fue declarada muerta y fue dada en adopción en la clandestinidad. Un encuentro en un shopping hizo que descubrieran la verdad sobre su pasado

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Una mujer miraba con curiosidad a otra en un negocio del centro mendocino; sus rasgos eran exactamente iguales a los de su hermana menor, Mariana. La intriga la llevó a acercarse y en pocos minutos descubrió que su hermana y esta mujer cumplían años el 28 de abril y que su sangre era la misma, B positiva. Ante sus ojos estaba la gemela de Mariana, la cual supuestamente había muerto al nacer.

La historia de estas dos hermanas comenzó en el año 1974, cuando Irma Falcón dio a luz a una de sus hijas gemelas en la sala de primeros auxilios de Santa Rosa. Allí nació Mariana. Pero el parto se complicó y la mujer debió ser trasladada al Hospital Emilio Civit de Capital, donde nació su segunda beba.

A los dos días le informaron a Irma que su segunda pequeña había fallecido. Sin embargo, en 2002, el destino le demostró a la familia Chilote (apellido del esposo de Irma) que Liliana jamás murió en aquel hospital. Ahora esperan una prueba de ADN para cerciorarse de lo que ya saben.

Liliana fue adoptada por un matrimonio de vendedores ambulantes, Justa Amaya y Antonio Chevrete, quienes ya tenían otros once hijos y vivían en un barrio humilde del departamento de Godoy Cruz, en el Gran Mendoza. Recién a los cuatro años Liliana se enteró de que era adoptada.

?Me sentaron y me contaron que había sido adoptada. Pero lo tomé como algo natural, siempre me llevé bien con ellos?, dijo Liliana. De todas maneras, la inquietud por encontrar sus raíces nunca había dejado de vibrar en su interior. ?A veces lloraba mucho y no sabía porqué, presentía que tenía otra familia y lo comprobé hace dos años?, continúa, según informó el sitio Los Andes.

En el 2002 se produjo el encuentro que regresaría a Liliana al seno de la familia Chilote. Luego del episodio con la hermana de Mariana en el negocio, Liliana decidió conocer a su hermana gemela.

?Ella vino primero a verme a casa. Recuerdo que traía el pelo recogido. Nos abrazábamos y nos mirábamos. Fue una sensación por demás emocionante; una gran sorpresa?, declaró Liliana, que vive en Las Heras al igual que su gemela.

Pero la alegría de las mujeres no terminó allí, ya que aún faltaba el encuentro con Irma, la madre. ?Es muy difícil describir lo que sentí. Pensé que era un sueño cuando tuve frente a mí a esa hija que me faltaba?, recordó.

Más allá de su parecido físico, las dos jóvenes sienten una ?conexión especial? y varias situaciones de la vida diaria les confirman su lazo familiar. Hace dos semanas, Liliana tuvo al tercero de sus hijos y pudo comprobar ese acercamiento. ?El mismo día que tuve a mi hija Mariana, se sentía muy mal, como si se le cerrara el pecho?, ejemplificó la mujer.

Pero para terminar de despejar dudas, las hermanas quieren someterse a un análisis de ADN. Liliana dice que está dispuesta a llevar el apellido de sus verdaderos padres. Por eso, presentó su caso en la Justicia de Familia de Mendoza para solicitarlo. Sin embargo, se encontró con la situación de tener que pagar el estudio ella misma: mil pesos.

Ninguna de las familias está en condiciones de asumir ese gasto judicial. Tanto Liliana como Mariana están desempleadas, tienen hijos pequeños y sus maridos viven de changas. Por este motivo recurrieron a un canal de televisión mendocino para contar su historia.