Los casi 68 millones de dólares robados el fin de semana pasado del Banco Central de Brasil (BC) en Fortaleza no estaban asegurados.
Los 156 millones de reales ( 67.8 millones de dólares) sustraídos por un túnel ''no estaban asegurados, porque estaban ya en la caja fuerte del Banco. Eso es normal, sólo aseguramos dinero cuando tenemos que transportarlo'', precisó un portavoz del BC en Brasilia.
De este modo, si el dinero no se recupera, el perjuicio ''será contabilizado en el balance del Banco Central'', añadió el responsable. Si el ejercicio anual registra pérdidas, éstas son cubiertas por el Tesoro Nacional, es decir, por los contribuyentes.
El Banco Central es la institución emisora de moneda en Brasil. Sus antenas regionales se ocupan de la distribución del circulante.
La Policía Federal está a cargo de las investigaciones del mayor robo en la historia de Brasil y el segundo en el mundo de las últimas cuatro décadas.
Los ladrones se introdujeron en una caja fuerte del banco por un túnel de 80 metros en pleno centro de Fortaleza, y se llevaron tres toneladas y media de billetes de 50 reales usados. Desecharon papeles numerados o que aún no habían sido lanzados a la circulación, según las últimas informaciones.
El túnel partía desde una tienda de jardinería, registrada legalmente por un individuo identificado como Paulo Sergio de Sousa; esa fachada permitía desplazar tierra sin levantar sospechas.
Antes de evacuar el lugar, la banda dispersó un polvo blanco para borrar huellas digitales, aunque fueron levantadas algunas en un aparato telefónico y en una pared.
Hasta ahora no hay detenidos, y la PF se abstuvo de difundir los retratos hablados de los sospechosos, aunque indicó que podía hacerlo ayer.
El Banco Central realiza su propia pesquisa. Las cámaras de la caja fuerte y los sensores no funcionaron durante el robo y se sospecha que pudo haber complicidades internas.