Nagasaki recordó el segundo ataque nuclear en la historia

A 60 años de su destrucción por la bomba atómica, los ciudadanos memoraron a las 137.339 víctimas y reclamaron por el desarme de armas de destrucción masiva

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(EFE)- La ciudad de Nagasaki conmemoró ayer el sexagésimo aniversario de su destrucción por una bomba atómica con una ceremonia en la que su alcalde recordó a Estados Unidos que las armas nucleares no son garantía de una mayor seguridad.

A las 11.02 horas (02.02 GMT), el momento exacto de la explosión, un minuto de silencio fue observado en memoria de las víctimas por los casi 5.000 asistentes a la ceremonia que tuvo lugar en el Parque de la Paz, donde se encuentra el punto exacto sobre el cual cayó la bomba.

El alcalde de Nagasaki, Itcho Ito, leyó la Declaración de la Paz, en la que reprochó a las potencias nucleares por el poco progreso logrado en su compromiso por eliminar las armas nucleares.

"A los ciudadanos de Estados Unidos les decimos que entendemos su indignación por los atentados del 11 de septiembre, pero les recordamos que la posesión de armas nucleares no es garantía de mayor seguridad", dijo el alcalde en su discurso.

La representante de un grupo de sobrevivientes Fumie Sakamoto, de 74 años, recordó los momentos vividos tras el segundo ataque nuclear en la historia después del de Hiroshima, tres días antes, el 6 de agosto de 1945.

"¿Por qué la voz de las víctimas para que se eliminen la armas nucleares no es escuchada?"; pese a todo, "no desistiré mientras me quede vida", aseveró.

Una lista de 2.784 nuevos nombres fue agregada a los fallecidos y elevó el número de las víctimas mortales a 137.339.

En Hiroshima, la última lista de personas que perecieron en el momento de la explosión y en los años posteriores a consecuencia de las heridas y la radiación recibidas alcanza los 242.437 nombres, por lo que el total de víctimas mortales de ambas bombas alcanzó a los 379.776 individuos.

Este martes, una ofrenda de agua fresca fue colocada frente a las esculturas de la paz como recordatorio de los últimos lamentos de  las personas que murieron en Nagasaki, en medio de temperaturas no registradas hasta entonces por ningún ser humano.

Cincuenta y cinco niños de un coro de la cercana escuela de Shiroyama, cuyos alumnos y profesores murieron en la explosión , entonó la canción "El alma de los niños" y decenas de palomas fueron liberadas al cielo.

El primer ministro nipón, Junichiro Koizumi, intervino para expresar el compromiso de su Gobierno con los principios de la Constitución pacifista y reiteró los tres principios de no poseer, no fabricar y no permitir armas nucleares dentro del territorio japonés.

Aunque a la ceremonia anual de la bomba que provocó la rendición incondicional de Japón en la Segunda Guerra mundial estaban invitados los embajadores de Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Rusia, India y Pakistán, sólo asistieron representantes de Rusia, China y Ucrania.