El artista de 78 años recién llegaba de Europa, donde había presentado "Mi sueño. A bolero songbook", unos boleros antiguos y exquisitos que eligió particularmente. En Barcelona, hace unos días, confió que "hizo realidad un viejo sueño".
"Lo he sentido como si fuera mi hermano, era un gran músico y un gran compañero", dijo uno de sus amigos, Manuel Galbán. Ya en el vuelo de vuelta de España Ferrer se quejaba de que le faltaba el aire.
El cuerpo del músico fue velado en La Habana ayer, domingo y el entierro se realiza hoy, porque esperan a uno de los hijos de Ferrer, que está en la Argentina.
Su trabajo más reconocido fue el de "Buena Vista Social Club", en el que Ibrahim grabó doce de los catorce temas del disco y donde tuvo el placer de colaborar con muchos de los intérpretes que siempre admiró, como Omara Portuondo, Rubén González, Compay Segundo, Elíades Ochoa, Barbarito Torres y Guajiro Mirabal.
En su más reciente gira artística europea, Ibrahim Ferrer visitó España, donde presentó su más reciente disco, "Mi sueño. A bolero Songbook".
En una rueda de prensa en Barcelona el pasado 27 de julio, el cantante aseguró que había pasado toda su vida deseando grabar un disco de boleros.
En su tercer disco en solitario, Ferrer interpretó "Perfidia", "Quiéreme Mucho", "Perfume de gardenias" y "Mil congojas", una colección de boleros con los que el artista se alejó del tradicional son cubano que ha marcado su carrera musical.
Ferrer vivía de una modesta pensión de jubilación en La Habana, cuando el músico cubano Juan de Marcos González y el productor Ry Cooder lo animaron a participar en la grabación del álbum de Buena Vista.
El cantante, nacido en la provincia oriental de Santiago de Cuba, paseó en los últimos años por los auditorios de todo el mundo, donde fue ovacionado y aclamado sin excepción como uno de los grandes.