Los looks del fútbol

Varios fueron los estilos que se vieron dentro de una cancha. Algunos impusieron modas y otros marcaron un ícono de las diferentes épocas. Conozca cuáles quedaron en la historia

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Hugo Loco Gatti
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De los pantaloncitos ajustados que utilizaron Passarella y compañía para dar la vuelta en el Mundial 78 a las casi bermudas con las que juega el "Chanchi" Estévez. De la barba y bigote del "Checho" Batista al jopo rubio de Martín Palermo. Miles de looks se vieron dentro de una cancha de fútbol, y cual desfile de modelos en una presentación de moda, hay quienes se preparan más para las cámaras que para enfrentar a sus rivales.

En los cuarenta fue famoso el delantero de Boca Severino Varela no sólo por sus goles, sino porque jugaba con una boina, algo muy común en los arqueros pero innovador para los goleadores.

No me pidan que cabecee... Más cerca en la historia, en los 70, la onda disco pareció influir en aquellos que de noche iban a bailar y de día se sacaban los oxford y los zapatos para ponerse los cortos y los botines. Uno de los tantos emblemas de la melena rockera, que le dio grandes alegrías al pueblo argentino, fue Mario Alberto Kempes, goleador de la Copa del Mundo organizada en nuestro país.

La moda de los shorcitos y las camisetas al ras del cuerpo fue muy popular hace algunas décadas, quizás una estrategia para atraer al público femenino. Pero posteriormente, y sobre todo en los 90, los futbolistas comenzaron a vestir ropa más suelta. La camiseta que prácticamente le tapó siempre el pantalón a Gallardo, o el cuidado que debe tener Maxi Estévez para no tropezarse con sus propios shorts son una muestra de ello.

Las vinchas siempre estuvieron muy relacionadas con el ambiente futbolero, del estilo grueso y colorado que marcó la personalidad de Hugo Gatti, o la del típico cordón casi invisible del "Pájaro" Caniggia, siempre se las vio en las frentes de los melenudos.

Iconos de los cambios de looks hay muchos, entre los que se puede destacar el inglés David Beckham. Su cabeza pasó por todo tipo de metamorfosis, y estando pelado, con trencitas, con los pelos formando una especie de cordillera en mitad de su cabeza o teñido de rubio, siempre fue considerado un símbolo sexual por mujeres de todo el mundo.

El goleador de Boca Martín Palermo impuso una moda en pleno auge de su carrera, cuando se coronó campeón en el primer título de la era Bianchi. Tras una etapa de un rubio furioso, casi fluorescente (recordando, por qué no, la extensa cabellera de su juventud), el goleador arrasó con un flequillo teñido de amarillo y el resto de la cabeza rapada. Miles de fanáticos aburrieron a sus peluqueros con el mismo corte, y millones de caretas se vendieron con la imagen del jugador en la Argentina.

Las tinturas también fueron una variante usada en los últimos años. Los jugadores de Rumania, luego de clasificar a los octavos de final en Francia 98, salieron a la cancha todos con la cabeza del mismo color que su camiseta. También el equipo de River se pintó la cabeza, aunque de todos los colores, cuando conquistó el Clausura 2002. Violeta, rojo, azul, verde... los jugadores le pusieron color a la fiesta Millonaria.

Otro jugador que estampó una marca registrada con su look fue Edgar Davids, el pionero del uso de lentes dentro del terreno, aunque no de sol.

También se podría hablar de la extraña combinación de la piel morocha de Cisse decorada con su pelo enrulado de color patito, o las trenzas verdes del nigeriano Taribo West. O quizás del estilo afro que impuso Valderrama con sus tirabuzones dorados. O de la franja amarilla que decoró en su momento el pelo negro de Diego Armando Maradona, que tampoco esquivó las tinturas. Todo forma parte del color que tiene el fútbol.

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