La impactante historia del hombre ?come-gato?

Se llama Norberto Muchinsci, pero se lo conoce como Bonanza. Por solidaridad o por encargo, cocina a la parrilla cualquier tipo de animal

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Norberto Héctor Muchinsci, Bonanza, con sus 72 años, 5 hijos y 12 nietos vive, según sus propias palabras, ?de la caza y de la pesca?. Cocina cualquier tipo de animal y comparte su comida con las familias que menos tienen.

Bonanza lleva varios años cocinando en parrilladas comunitarias, y en ellas prepara desde un gato hasta boa, aunque aclara que lo único que no comería sería un perro. Estas extrañas y exóticas comidas son compartidas por grandes y chicos de escasos recursos. Cualquiera puede llevar su gato a la rotonda de acceso de La Plata desde la Autopista. Allí se instaló en señor Bonanza con su parrilla.

?Si mato, lo que mato me lo como?, dijo Bonanza al sitio diariohoy.net. Y aclaró: ?Todos los bichos que mueren terminan en la parrilla. Los ricos comen caviar, langostinos o langosta... ¿acaso no son bichos? Nosotros hacemos gatos, ranas, liebres, avestruz, lo que sea, menos perros?.

No importa lo que tire sobre la parrilla. Todos los animales que mueren son compartidos entre familias enteras. ?Es para gente que lo necesita, que está desesperada. Hay quienes traen liebres o cuises. Es algo normal, todo va al asador y se comparte con la gente?, explica Bonanza con naturalidad, quien vivió muchos años en Villa La Autopista, en la Autopista Buenos Aires-La Plata.

Además de la obra caritativa, Bonanza trabaja todos los días en el puesto que posee desde hace tres años frente a la rotonda de 32 y 120. Allí vende todo tipo de animales.

?Hay gente que nos encarga loros, pájaros, lagartos, cocodrilos, yacarés ñatos y hasta monos. Cazamos lo que la gente nos pida?. ?Hasta tenemos clientes extranjeros que llegan recomendados?, se ufana .

En el caso de los gatos, uno de 4 kilos vale entre 20 y 25 pesos. ?Hay muchos que se acercan al puesto a encargar gatos para comer, y no son pobres?, advirtió Bonanza. "En la región hay incluso criaderos de gatos para el consumo?.

La película

Bonanza trascendió las fronteras. En noviembre de 2003 se estrenó la película que lleva su nombre y relata la historia de este particular hombre que vive, tal como él mismo afirma, ?de la caza y de la pesca?.

El documental muestra a una familia atípica, no por las condiciones en las que vive, sino por la ausencia de una madre, lo que obliga a Bonanza a oficiar todos los roles. No es una historia de sufrimiento: todo lo contrario. Los Muchinsci la pasan bárbaro, jugando literalmente con fuego, tirándose de una liana y bañándose en el barro, cazando cotorras y tomando mate. Cuando aparece un trabajo, se acaba la fiesta y colaboran todos.