Los bonos de cancelación de deuda provinciales y los créditos de los clubes de trueque constituyeron una solución de emergencia para superar la falta de empleo y la recesión. En el primer año post devaluación hubo trece bonos diferentes y 50 vales para trocar.
Para muchos comerciantes de aquella época, aceptar los bonos nacionales y provinciales como forma de pago se convirtió en un mal necesario.
A medida que se fue profundizando la recesión económica a partir de 2001, los gobierno provinciales volvieron a echar mano de este recurso (ya lo habían hecho en los 80) para no tener que declararse en quiebra y poder seguir pagando los sueldos de los empleados públicos.
Hasta julio de 2001 solo tres provincias disponían de bonos en circulación, pero a partir de ahí, el uso se volvió moneda corriente.
Colección
LECOP (Nación), Patacón (Buenos Aires), Quebracho (Chaco), Federal (Entre Ríos), Tucu 1 (Tucumán), Bocanfor (Formosa) Evita (La Rioja), LECOR (Córdoba), Petrom (Mendoza), Bocade (La Rioja/Tucumán), Cecacor (Corrientes), Bono Público (Catamarca), Bocanoba (bono en dólares de la provincia de Buenos Aires) constituyeron un festival de cuasi monedas que en aquellos años deben haber despistado a más de un turista.
También sirvieron para pequeñas estafas: estadísticas de INTERPOL indican que, en concepto de billetes falsos, en 2003 se capturaron 30 mil dólares, 800 mil pesos y... ¡4 millones de patacones!