Delfines al rescate

La delfinoterapia ha demostrado ser una técnica muy efectiva para el tratamiento de niños con enfermedades neurológicas

Guardar
  162
162

El parque Aqualand de Tenerife, en las Islas Canarias, trabaja desde hace diez años gratuitamente con técnicas de delfinoterapia. Anunció que 1.700 niños con enfermedades neurológicas han demostrado importantes mejoras.

El director técnico del delfinario, José Luis Barbero Barbero advirtió de que "hay cierta especulación" en torno a la delfinoterapia, que se usa comercialmente en algunos países, "ya que algunos especialistas intentan aprovecharse de la ansiedad de los padres y les prometen mejoras que no son tales", citó EFE.

Por ello defendió que aunque en los niños tratados en Tenerife han experimentado mejoras "muy marcadas", este tipo de zooterapia "debe hacerse junto a otras complementarias".

Los programas de trabajo son diseñados por expertos y desarrollados por terapeutas que hacen que los niños, de entre 8 y 12 años, interactúen con los delfines en las piscinas haciendo ejercicios y recibiendo las ondas ultrasónicas de los cetáceos. Se cree que éstas generan endorfinas y otras sustancias que ayudan a mejorar la conexión entre las neuronas e incentivan el funcionamiento de ambos hemisferios cerebrales.

Barbero explicó que se usa la estimulación emocional del medio acuático y los delfines, con lo que "se estimula el aparato psicomotriz y se mejora la relajación y el riego sanguíneo".

Una de las ventajas que ofrece esta terapia es que los padres trabajan junto a sus hijos, "lo que les estimula mucho y hace que haya mejorías importantes en la relación familiar", aseguró el especialista.

En Aqualand se trabaja con cuatro delfines hembras en edad reproductora porque son más dóciles: Yáiza, Cande, Yemaya y Gara. Los niños tratados padecen parálisis cerebral, autismo o síndrome de Down, entre otros problemas neurológicos; provienen de toda Europa.

El director técnico del delfinario recordó que la zooterapia es conocida desde la antigüedad y que ya se saben sus beneficios con perros o caballos, a los que también se han incorporado los delfines.

No se emplean otros cetáceos como la orca porque su peso, una media de nueve toneladas, podría resultar peligroso para los niños; mientras que la foca o el león marino no tienen las pautas de conducta adecuadas para la terapia.