La polémica ya está instalada. La resolución es reciente y prohíbe la venta libre de lentes pregraduados en comercios, como drugstores y farmacias. Y las voces de queja no tardaron en elevarse.
Desde las entidades defensoras del consumidor sostuvieron que la resolución golpeará fuertemente en los ingresos del usuario, porque ahora se verá obligado a comprar un lente bajo receta, cuyo precio es sensiblemente mayor.
Por otra parte, la mirada profesional salió al cruce de la resolución a la que acusó de "exagerada".
El reconocido doctor mendocino Roberto Saldívar aseguró que la medida es una "exageración" y que es habitual en el argentino ir de "un extremo a otro".
En este sentido, explicó que los lentes no recetados no ocasionan ningún daño en aquellas personas que no presentan ningún defecto visual.
"Si no hay ningún defecto previo, no hay problemas para que use un anteojo pregraduado ya que la persona no precisa ninguna corrección", señaló.
Saldívar agregó que este tipo de lentes son muy útiles para las personas que no necesitan de recetas ni ser asistidos en forma periódica por un oculista.
Por otra parte, se cuidó de aclarar que sí hay inconvenientes en aquellas personas que tienen problemas de miopía o astigmatismo. "No es aconsejable que usen lentes pregraduados porque pueden traerles complicaciones", concluyó.