España: "Día triste" para la Iglesia por ley de matrimonio gay

El Congreso español aprobó la norma que autoriza la unión entre personas del mismo sexo y abre la posibilidad de adopción. Enojo entre grupos católicos y de defensa de la familia

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EFE.- Mientras las asociaciones de gays y lesbianas hablaron ayer de "conquista histórica", los grupos tradicionalistas consideraron que se trata de un "día triste".

La ley promovida por el gobernante Partido Socialista (PSOE) fue aprobada por 187 votos a favor y 147 en contra, que incluyeron a los diputados del conservador Partido Popular (PP) y a los de UDC, una formación nacionalista catalana de orientación democristiana.

Cuatro diputados se abstuvieron.

España se convirtió así en el cuarto país del mundo que regulará los matrimonios entre homosexuales, después de Holanda, Bélgica y Canadá, que ratificó una ley similar hace dos días.

Las organizaciones homosexuales llamaron a la sociedad a celebrar que España ha demostrado que "otra sociedad es posible" y convocaron a los ciudadanos a participar en el desfile que, con motivo de la celebración del "orgullo gay", se celebrará el sábado en Madrid.

Grupos como la Federación Estatal de Gays, Lesbianas y Transexuales (FELGT), el Colectivo de Gays y Lesbianas de Madrid (COGAM) o la Asociación Internacional de Lesbianas y Gays (ILGA) expresaron su alegría a las puertas del Congreso tras asistir al pleno en el que se aprobó el proyecto de ley.

Sus representantes mostraron su satisfacción con aplausos, vítores, besos y abrazos, y desplegaron una gran bandera del arco iris con otra de España en su parte central, después de que el presidente del Congreso, Manuel Marín, les hubiera hecho abandonar la tribuna por sus gestos de júbilo cuando se aprobó el texto.

El dirigente socialista y activista gay Pedro Zerolo dijo que "nunca antes una reforma legal tan pequeña ha supuesto un paso social tan grande", y subrayó que "hoy empezamos a tener un país mejor y España se convierte en el referente" para otras naciones.

A pocos metros, el Foro Español de la Familia celebró una protesta, en la que exigió al conservador Partido Popular (PP) -que votó contra la ley- que presente un recurso de inconstitucionalidad.

El presidente de esta organización, José Gabaldón, dijo que "para el Foro y creo que para todos los españoles ayer fue un día triste" y reiteró que seguirán trabajando para que se convoque un referéndum en el que los ciudadanos se puedan pronunciar sobre este asunto.

Por su parte, Mercedes Coloma, portavoz del Foro, acusó al jefe del Ejecutivo, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, de ser un "presidente de minorías, dictador, inquisidor y embustero".

En la misma línea, el obispo José Gea Escolano instó hoy al PP a que se comprometa a derogar, si llega al Gobierno, leyes como la aprobada hoy, que no por el hecho de contar con el respaldo de la mayoría parlamentaria, dijo, se convierte en normal y justa.

Gea Escolano preguntó por qué no se aprueban también las uniones entre padres e hijos y lamentó que exista "un empecinamiento de tal calibre" sobre el asunto que, al final, dijo, barrerá "con toda la cultura, tradición y dignidad de la institución del matrimonio".

Las bodas gays serán un hecho este mismo verano, dado que, una vez que la Ley se publique en el Boletín Oficial del Estado (BOE), serán los registros civiles, los juzgados y los ayuntamientos de cada localidad los que determinen las primeras fechas.

Con la nueva ley, se modificarán más de una decena de artículos específicos del Código Civil, todos los que se refieren a que el matrimonio debe ser entre personas de distinto sexo, para lograr la igualación total de los derechos de las parejas del mismo sexo.

El objetivo es igualar en derechos a las parejas heterosexuales y homosexuales que, a partir de la entrada en vigor de la ley, podrán adoptar hijos, ser partícipes de las herencias de sus cónyuges o divorciarse en los mismos términos que las uniones tradicionales.

Las parejas de gays y lesbianas también tendrán derecho a pensiones por viudedad y a los beneficios laborales y fiscales que hasta ahora sólo disfrutaban los matrimonios convencionales.