(NA) -- La psicopedagoga que había sido acusada de presunto abuso sexual en contra de tres pequeñas fue absuelta ayer por la Justicia, en el marco de un juicio oral y público.
El Tribunal Oral en lo Criminal número 9 de Lomas de Zamora, a cargo del proceso, decidió absolver a la profesional, quien se desempeñaba como preceptora en el jardín de infantes del colegio Euskal Echea, de la localidad de Llavallol, en el sur del Gran Buenos Aires.
La joven, de 26 años, fue absuelta debido a las "deficiencias probatorias aportadas" y a que "la duda debe resolverse siempre en favor del acusado", según lo dispuesto por el Tribunal de Lomas de Zamora.
A su vez, la abogada de las familias de las pequeñas, Delia Cantero, adelantó que apelarán la medida, y remarcaron que -a su entender- está "probada la autoría y materialidad" de los hechos denunciados.
Una vez que se dio a conocer el fallo, poco antes del mediodía, la psicopedagoga, María Clara Viviano, agradeció a "toda la gente" que durante este tiempo le brindó su apoyo mientras se sustanciaba la causa.
"Quiero agradecer el apoyo de toda la gente, que me llamaba por teléfono, me escribía o me mandaba mails. Y también a las maestras del colegio, que estuvieron a mi lado", señaló en declaraciones a la prensa.
La querella que participó del juicio había pedido al Tribunal una pena de 18 años de cárcel, mientras que la Fiscalía había solicitado una condena de 16 años, el lunes de la semana pasada, en el turno de los alegatos.
La psicopedagoga había sido acusada por la presunta comisión del delito de "abuso sexual agravado y gravemente ultrajante por su condición de educadora", debido a las tareas que cumplía como preceptora en el jardín de infantes del colegio religioso, tradicional en esa zona del sur del conurbano.
La investigación -en el marco de la cual la psicopedagoga estuvo detenida, aunque llegó al juicio en libertad- se había iniciado a fines de mayo de 2002.
La denuncia había sido hecha por la madre de una menor (la nena en ese entonces tenía tres años), que había llegado a su casa con restos de sangre en la bombacha, y después de los análisis realizados, se comprobó que tenía rotura del himen, compatible con la penetración de un dedo.
Luego, se sumaron a la causa otros dos casos -en total tres episodios-, mientras que los jueces desestimaron un cuarto caso, por considerar que no había pruebas suficientes.