Las sustancias prohibidas crecen indiscriminadamente. Al auge de las drogas sintéticas como el éxtasis y la ketamina, el narcotráfico ahora también se mueve en niveles menos costosos y más sencillos.
Se trata de las drogas indígenas, genérico que incluye las sustancias derivadas de plantas que descubiertas y utilizadas, en el principio, por distintas tribus.
La más conocida es la hoja de coca, desde donde deriva la cocaína y pasta base, entre otros estupefacientes.
Pero también se inscriben en la lista otras sustancias ?naturales?, como la ayahuasca, el peyote y San Pedro, que son tratadas junto a otras sustancias como mescalina para ser comercializados y consumidos.
Consecuencias y características de cada una
La ayahuasca es un vegetal que se consigue en la selva amazónica. La droga se elabora a partir de la cocción de una liana y una hoja. Según la tradición indígena, esa sustancia permite comunicarse con el alma de los muertos y espíritus de la naturaleza, de allí que se la conozca como ?liana de los sueños?.
Las tribus consumidoras de esta droga aseguran que les permite predecir el futuro y que tiene propiedades telepáticas.
El consumo de ayahuasca se extendió gracias a dos sectas neocristianas en los años 60, que la consumían como parte de un rito, donde bailaban noches enteras. Luego, fueron los mestizos que trabajaban en la Amazonia en la industria del látex los que la llevaron a las urbes.
En este último tiempo, los servicios antinarcóticos de los Estados Unidos en Brasil intentan inscribirla en la lista de sustancias prohibidas, ya que su consumo produce visiones luminosas, luego de un período de vértigo, nerviosismo y transpiración. Una intoxicación con la ?liana de los sueños? produce agresividad y diarrea.
Otra, tal vez más conocida, es el opio. Esta planta encuentra su raíz en las costumbres de pueblos situados en las montañas de china y al norte de Tailandia. La palabra opio deriva del nombre griego opion, que significa jugo, ya que el compuesto se obtenía del jugo de amapolas.
Los romanos utilizaron el opio como mercancía y, junto con la harina, era un bien de precio. Los mercaderes árabes introdujeron la sustancia en Oriente, donde se la utilizó para el control de los cólicos, el mismo fin que tenía en las tribus chinas.
A pesar que la droga es generalmente fumada, ocurre que algunos campesinos se la inyectan. Fumar opio causa vómitos, náuseas y dolores de cabeza muy agudos. Lo conocen, en la jerga, como el ídolo negro.
El peyote es "la planta que hace que los ojos se maravillen", según la descripción de Jean Cocteau, un autor francés. Se trata de un hongo proveniente de México.
Los pueblos ancestrales como los tepehuanis y los huicholes la usaban en ritos, ya que consideraban que los hacían contactarse con fuentes divinas para purificarse y así, los dioses no los castigarían.
El peyote o peyótl aumenta el ritmo respiratorio y se dilatan las pupilas. Es un alucinógeno de sabor amargo, que produce sensación de éxtasis.
Otra de las plantas usadas por los aborígenes es el San Pedro (Trichocereus pachanoi), también un cactus americano. Crece en México, Bolivia, Ecuador y Perú y puede llegar a proporciones gigantescas. En Ecuador y Perú se lo usa en ritos chamánicos.
Al San Pedro también se lo conoco como "aguacolla" o "gigantón? y se consume en polvo, provocando alucinaciones.
También de la tierra americana es el toloache, que era usado por los aborígenes antes de la llegada de los españoles al continente. Los mexicas lo llamaban tolohaxítil y lo utilizaban con fines medicinales, para aliviar dolores y reducir hinchazones.
El nombre deriva de toloatzin, que en nahuátl significa ?cabeza inclinada?. Esta es una droga poderosa, ya que no sólo produce alucinaciones visuales sino también auditivas.
Por último, la hoja de coca es la responsable de la pasta base, la cocaína y otros tantos derivados. Estos alcaloides anulan los efectos de hambre.