Crece la tensión en Florida, donde la senadora Nancy Argenziano pidió pena de muerte y tolerancia cero a los responsables de la muerte de Jessica Lunsford, la niña de 9 años violada, atada y enterrada viva, en una cavidad de cuatro pies de profundidad.
?Sus pequeños dedos atravesaron las bolsas plásticas en las que estaba envuelta, y en su otra mano apretaba un delfín, uno de sus juguetes favoritos?, describió con horror la senadora.
''No vamos a tolerarlo más, cero tolerancia. O se les impone la pena de muerte, o se pasan el resto de sus vidas en la cárcel, cosa que no es muy divertido'', dijo ella ante un fuerte aplauso del Senado, que aprobó el proyecto unánimemente.
Asimismo, los culpables de delitos como abuso de menores que salgan de la cárcel después de la fecha en que la ley entra en vigor el 1 de septiembre, deberán usar por el resto de sus vidas una tobillera que revela su identidad y paradero en cualquier parte del mundo.
Así, las autoridades podrán estar al tanto de sus movimientos y saber si se acercaron a alguna escuela: el que trate de alterar o romper el dispositivo será condenado a cadena perpetua.
En tanto, el gobernador Jeb Bush dijo que firmará la ley, aunque Argenziano señaló que esos individuos son ''enfermos'' que van a seguir cometiendo estos actos con niños.
''No puedo incluir en el proyecto de ley lo que en realidad querría, que es poner a algunos de esos individuos ante un paredón y fusilarlos'', destacó la senadora.
En la Cámara de representantes, el discurso fue también severo. El republicano Dick Kravitz de Jacksonville dijo que los culpables de delitos sexuales serios debían ser castrados.
Florida tiene una ley de ''castración química'', pero sólo hay un puñado de delincuentes que toman las píldoras que reprimen el instinto sexual. Muchos jueces ni conocen ese castigo, y otros no lo aprueban porque creen que esos delincuentes no van a tomar la medicina sin coacción.
En el caso de John Evander Coey, el acusado de haber matado a Jessica, el oficial a cargo de supervisar su libertad condicional no sabía que se había mudado, y ni siquiera sabía tampoco que era un delincuente sexual.
Según la proyectada ''Ley Jessica Lunsford'', los que están a cargo de delincuentes en libertad condicional tienen que averiguar si los individuos a su cargo son delincuentes sexuales. La ley también requiere que éstos comparezcan en persona ante la policía de su localidad dos veces al año, y dicta que cualquier persona que albergue a un delincuente sexual que se haya mudado de residencia sin reportarlo estará sujeta a cargos de delito grave.
Las direcciones y las fotos de delincuentes sexuales se pueden hallar en el sitio electrónico del Departamento de Policía de la Florida. Pero eso no les bastó a algunos ciudadanos de Ocala, que repartieron volantes diciendo que un delincuente sexual de la vecindad era un ''violador de niños''. El individuo apareció muerto el jueves; aparentemente fue un suicidio.
''Ninguno de nosotros está diciéndole a nadie que salga a poner letreros ni a matar gente -dijo Kravitz- pero estamos frustrados, respaldamos los derechos de las víctimas y no queremos que ocurran estas cosas, nunca más''.
El senador Rod Smith, uno de los arquitectos de la Ley Jessica Lunsford, dijo que también comprende los temores de legisladores y ciudadanos, pero aconseja precaución.