Como cada año, el primer día hábil de la Feria del Libro fue protagonizado por miles de chicos vestidos con guardapolvos o uniformes escolares que, junto a sus maestros, participaron de las actividades programadas y recorrieron los rincones infantiles que los stands prepararon para alentar al contacto con los libros a estos primeros e inquietos visitantes.
En el Pabellón Azul, un centenar de escolares, sentados en el suelo con revolveres, ametralladoras, tanques de guerra en miniatura y otros juguetes bélicos aguardaban la llegada del ministro de Educación, Daniel Filmus, que minutos después arribó para presidir el lanzamiento de una campaña por la paz.
Acompañado por el músico Miguel Angel Estrella, Filmus les cambió los juguetes a los chicos por libros y útiles escolares, ante la risa nerviosa de éstos y la aprobación de las maestras que participaron del acto.
A metros nada más, un grupo de adolescentes permanecían callados y atentos a la obra de teatro "Aguero y Austria, tapa y contratapa", dirigida por Cristina Banegas, que inauguró hoy las actividades del stand de la Biblioteca Nacional.
La historia -contó a Télam Patricia Narváez, jefa de prensa de la institución- es un diálogo entre un bibliotecario viejo (interpretado por Héctor Malamud) y uno nuevo que empieza a trabajar. Ambos se ponen de acuerdo -luego de grandes discusiones- para inventariar los libros, tarea que actualmente realiza la biblioteca.
Justo al lado, sobresalía un stand ambientado como un monasterio budista, con la imagen de Buda en dorado, que de inmediato suscitó la curiosidad de los chicos. La mayoría hacia la cola para saber como se escribía su nombre en chino.
En el stand de Alfaguara, un mosaico de colores vivos servía de marco para una animada tertulia infantil, ya que la editorial puso una pila de libros para que los chicos se entretuvieran leyendo. Florencia Barreto, de 10 años, dijo que era la única de todos que leía "relatos de amor. Fijate a todos les gustan las historias de terror", acotó.
En el espacio joven, los más grandes habían desbordado la capacidad de la sala de computación, en tanto otros se interesaban por los proyectos científicos, que anualmente reciben un premio en la Feria de Ciencia, a nivel provincial y nacional.
Maricela Maravilla y Natalia Santibáñez, estudiantes de la Escuela Padre Jose Durando de la provincia de La Pampa, mostraron por internet a Télam su trabajo, "Paraíso perdido, corales de Puelén", que recibió uno de los premios principales.
La investigación cuenta la historia de un arrecife de 65.000.000 de antiguedad, que se encuentra en La Pampa. "Es un arrecife único en el mundo que nosotros analizamos y compararmos con otros actuales que estan ubicados en la isla de Cabo Verde, en Africa", resumió Natalia.
En el stand de Ctera una talla tamaño natural de un chico sentado en un pupitre leyendo "Los derechos del niño", llamaba la atención de los pequeños visitantes que se acercaban para recibir información y llevarse una lámina donde se ve a un montón de chicos en diversos escenarios realizando todo tipo de tarea impropia para su edad. "Erradicando el trabajo infantil garantizamos a los niños y las niñas el derecho a vivir una infancia feliz", es su título.
Las madres de Plaza de Mayor en su stand, repartían una "carta a nuestros hijos...", en medio de un nutrido grupo de jóvenes que se acercaban a dialogar con ellas.
El tema de la preocupación por el medio ambiente, está subrayado en esta Feria por unos recolectores de basura distribuidos por la organización Greenpeace a lo largo de los pasillos, para que la gente tire y discrimine entre papel y vidrio.
Una iniciativa que ya tiene defensores, como una chica que esta tarde le recriminaba a su grupo -señalando uno de los tachos- el hacer caso omiso de las indicaciones.
Un bullicioso conjunto de pequeños, entre los 8 y 10 años, hacían cola en el sector infantil para asistir a una obra de títeres o para las narraciones de cuentos.
La narradora Fernanda Cantarella, mientras se aprestaba a leer un cuento de Borges, "De los dos reyes y los dos laberintos" (El Aleph), mencionó a Télam que "a todos les gusta mucho que le cuenten una historia. Todos los días -y esto nos pasa todos los años- tenemos un lleno completo en cada función.
Por último la maestra Angelica Dietz de la escuela Nro 17 de Avellaneda indicó que por cada diez alumnos hay un maestro, "porque sino es imposible venir a la Feria. Acá los chicos se enloquecen, quieren ver, tocar, leer y participar de todo", dijo con una sonrisa de resignación.