Así era estar frente al Papa

Un empresario, una profesora de la UCA y Juan Carlos Blumberg relataron a Infobae.com las sensaciones que tuvieron cuando estuvieron en presencia de Juan Pablo II

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El Papa Juan Pablo II marcó una etapa fundamental del siglo XX y fue un protagonista central de la rápida evolución que marcaron los tiempos desde su asunción en 1978.

Sin embargo, ese mismo Pontífice, líder espiritual y político, generó en la gente sensaciones muy especiales, algunos sintieron el llamado de Dios a través de este hombre.

Muchos argentinos conocieron a Su Santidad o tuvieron la oportunidad de estar un momento con Wojtyla. En diálogo con Infobae.com, Juan Carlos Blumberg, María Teresa Téramo, profesora de la Universidad Católica, y el dirigente Osvaldo Cornide, que organizó un encuentro de empresarios con el Papa, cuando éste visitó por última vez la Argentina.

Juan Carlos Blumberg
Pte. Fundación Axel por la vida de nuestros hijos

?Estuve con el Papa el 29 y el 30 de junio del año pasado, a los pocos meses de la muerte de Axel. En el primer encuentro, ordenaban a medio centenar de obispos de todo el mundo y nuevos. Me impresionó cómo él le hablaba a cada uno de ellos en su propio idioma, que dominaba una cantidad tan grande de idiomas.

?Al otro día, en la segunda ceremonia, cuando fue nuestro encuentro, Juan Pablo II y yo hablamos. Me emocionó el cariño que la gente le transmitía.

?Cuando estuve con él, me tomó la mano y me dijo que Axel estaba en el cielo y que yo tenía que continuar con mi lucha. Me sorprendió cómo un hombre que estaba mal físicamente tenía una lucidez sorprendente, cómo razonaba.

?En la ceremonia, había que seguir las palabras de un libro que todos teníamos en la mano. El Papa cambiaba esas palabras con gran inteligencia.

?Además de su inteligencia, hay que recordar que fue una persona que sufrió mucho. Estuvo en campos de concentración, luchó con fervor por los pobres y por la fé. El fue el responsable de que desapareciera el comunismo.

?Su muerte me causa mucha tristeza y el encuentro con él me causó mucha emoción. Cuando murió Axel yo le prometí frente a su tumba que iba a luchar para que no ocurriera nada igual y cuando vi a Juan Pablo II, me pidió que luchara, que continuara con la lucha que había emprendido?

María Teresa Téramo
Profesora de la Universidad Católica Argentina (UCA)

Fui a Roma para Semana Santa de 1996, con un grupo de estudiantes de la UCA y de otras universidades de la Argentina y del mundo, a participar en un encuentro que organizó el Instituto para la Cooperación Universitaria de Roma (jornadas UNIV).

Allí tuve la oportunidad de participar de los oficios y de tener una audiencia con él. La verdad que fue impresionante cuando Juan Pablo II entró en el aula Paulo IV del Vaticano. Estaba repleta de jóvenes, de gente universitaria y me impresionó la ovación de los jóvenes y la santidad del Papa.

Le di la mano y me sorprendió su mirada. Parecía que con sus ojos miraba también el alma. Ahí tuve la oportunidad de darle una carta que le escribí.
Y me la contestó en una semana, a través del Cardenal Re.

Mer llegó con fecha 12 de abril a la Argentina. La misiva se la di el martes 2 de abril. Allí le agradecí todo lo que hacía e hizo por la Iglesia, le contaba que yo había descubierto mi vocación en la Iglesia cuando vino en 1987 y le pedí su bendición apostólica.

En la carta que me contestaron, me agradecieron. El Papa me envió una foto y su bendición apostólica para que pudiera llevar a Cristo a los demás en mi trabajo.

No dejo de sorprenderme de sus ojitos claros ni de la piedad que mostró en los oficios de Semana Santa, la piedad con la que pedía la Santa Misa

Un pensamiento que me surge tras la muerte es la sensación de orfandad. Este Papa era un padre para toda la humanidad y con su fallecimiento se siente una sensación de orfandad, de la muerte de un padre.

Pese a la tristeza y dolor por su muerte, da alegría de ver cómo se puede ser fiel hasta el final. Juan Pablo II es ejemplo de la fidelidad, de entregarse hasta el último momento, convertir todo su sufrimiento en gloria de dios, de transmitir a Dios inclusive con su muerte

Otra cosa que recuerdo es su alegría, que hacía chistes y su sentido del humor.
En las jornadas universitarias, que tuvimos con él, los grupos de estudiantes hicieron varios números musicales, de baile y canto para divertirlo. Luego él hablaba. Los ?números? que hacían los estudiantes eran para hacerlo descansar con música y chistes. Y el Papa se divertía y era un joven más alrededor de todos los jóvenes.

Osvaldo Cornide
Presidente de la CAME

?Conocí a Juan Pablo II en 1987. Nosotros organizamos la visita del Papa a todo el país. Coordinamos el encuentro de él con el sector empresario. Fue por encargo de la Comisión de la Pastoral Social que la presidía monseñor Italo Distéfano. Formaba parte de los laicos de la Pastoral y quedamos en una comisión multisectorial para que se realizara un acto en el Luna Park con los empresarios.

?Organizar el evento nos llevó entre 8 y 10 meses. Lo que me causó más impresión, en lo relativo al sector empresario, fue el carisma del Papa en su discurso, la forma en que se dirigió a la gente. Recuerdo que en el Luna hizo alusión a la participación de los obreros en la conducción de las empresas y en las ganancias.

?Fueron tan fuertes sus palabras por la forma y por su personalidad, que la gente se emocionaba y aplaudía a rabiar, pese a que dijo cosas que por ahí yo no compartía desde la economía, sí de lo teológico.?

María Milberg
Nieta de la Sra. Lucía Duhau de Escalante

"Nunca pensé que me podría llamar un periodista en el día de hoy: me desconcertó mucho y por eso preferí tener un tiempo para pensar qué podría comentarle acerca del encuentro con el Papa en 1982.

El Nuncio Apostólico, Monseñor Ubaldo Calabressi (qepd) fue quien nos solicitó la posibilidad de alojar parte de la comitiva en la casa contigua a la Nunciatura, de la familia Duhau.

Cuando llegó a la Nunciatura, se encendieron todas las luces y la emoción fue muy grande al pensar que estaba ahí. Yo lo pude saludar y lo que pensé al acercarme para besar su anillo fue que no rezaba lo suficiente por él, aunque a diario lo hacía. Su sola presencia te anima a ser más buena, más generosa.

Destacaría su profunda unión con Dios, que se manifestaba llena de naturalidad, pero que sin duda reflejaba una piedad muy grande, difícil de explicar. Por ejemplo: antes de iniciar cualquier recorrido de los que le habían preparado, dedicaba un buen tiempo en la Capilla de la Nunciatura a rezar.

Pensé mucho qué le diría si se presentaba alguna oportunidad y, cuando la tuve, le comenté lo que le podría dar más alegría. Un poco apurada le dije que mucha gente se había confesado para preparar bien su viaje; entonces, me pidió que lo repitiera porque se ve que, por los nervios, había hablado más rápido de la cuenta. Y entonces, me comentó algo así, como qué bien!.

Ahora, que han pasado tantos años, pienso que sin duda al Santo Padre lo que más alegría le da es que estemos cerca de Dios, a quien él tanto quiere. Creo que eso es lo único importante para destacar."

                                    
                                                            Andrea Sambuccetti
                                                          andreas@infobae.com