Botox para la incontinencia urinaria

La imposibilidad de controlar la micción afecta al 30% de los mayores de 65 años: El tratamiento con Botox ha demostrado una tasa de efectividad mayor al 90% en aquellas pacientes que no responden a las terapias convencionales

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Sinónimo de estética y glamour, el Botox ha sido desde los años noventa la estrella en el tratamiento de las arrugas faciales y actualmente es considerado un factor clave en el campo del rejuvenecimiento facial miniinvasivo. Sin embargo, esta neurotoxina ha demostrado ser útil también para el tratamiento de diversas afecciones, como la incontinencia urinaria.

Día a día la bibliografía médica incorpora nuevos estudios que avalan el uso de Botox para el tratamiento de quienes padecen esta afección y no responden a los tratamientos habituales.

El porcentaje de pacientes refractarios no es menor: "Se estima que alrededor del 30% de los pacientes que padecen incontinencia urinaria por vejiga hiperactiva no responde a los medicamentos convencionales", aseguró el doctor Gustavo Garrido, jefe de la Sección Disfunciones Miccionales y Urodinamia del Hospital de Clínicas.

Un trastorno frecuente

Pero la incontinencia urinaria no sólo es un problema frecuente -afecta al 30% de mayores de 65 años-, sino que también tiene un gran impacto sobre su calidad de vida, especialmente sobre las mujeres.

Como explica el doctor Garrido: "Esta afección genera severos trastornos en la calidad de vida, ya que muchos de quienes la padecen limitan su vida social, familiar, afectiva y sexual. Muchas pacientes abandonan gimnasios, hobbies y pasatiempos, y hasta presentan problemas laborales por la frecuencia con la que deben concurrir al toilette".

"Otras pacientes alteran sus planes de viaje ya que deben planificar sus recorridos de acuerdo con la disponibilidad de baños. Y todo eso genera culpa y depresión, pues provoca una severa pérdida de la autoestima", completa el especialista.

Tipos de incontinencia

Afortunadamente, el Botox ha demostrado ser efectivo para el tratamiento de 2 de las tres formas más frecuentes de incontinencia urinaria: la incontinencia de urgencia y la vejiga hiperactiva Neurogénica, (no siendo útil en la incontinencia a esfuerzos).

"La incontinencia de esfuerzo afecta, en general, a aquellas mujeres que han padecido un prolapso del piso pelviano, y hace que ante esfuerzos mínimos como el de un estornudo se escape pequeñas cantidades de orina -define Garrido-. La incontinencia de urgencia, por su parte, es aquella en la que la vejiga se contrae involuntariamente."

Los que la padecen (hombres y mujeres) sienten deseos de orinar, pero no llegan al baño, explica el urólogo.

"Por último, la vejiga neurogénica se presenta en pacientes con afecciones neurológicas o lesiones medulares. En ellos, la vejiga se vacía en forma refleja cuando se llena con un poquito de orina."

El 70% de estos pacientes responde a las distintas terapias farmacológicas. Para el 30% restante, el Botox aparece como una opción terapéutica que ofrece una tasa de efectividad elevada.

"Más del 90% de los pacientes mejora con la toxina botulínica", afirma Garrido, quien remarca la importancia de que el tratamiento sea aplicado por un Especialista en Urología entrenado en este tipo de técnica.

Dicho tratamiento consiste en la inyección de la toxina en la vejiga, por vía endoscópica, más precisamente en el músculo detrusor; al provocar la relajación.