Muchas dudas en el juicio por una mujer descuartizada

El caso de la investigadora del Conicet asesinada en 2002 tiene puntos en común con el crimen de una geóloga amiga de la víctima

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Un Tribunal Oral que juzga a un pai umbanda por el asesinato de una investigadora del Conicet solicitó informes para determinar quiénes ocupan una serie de inmuebles que la víctima había heredado de una amiga suya. En el debate oral surgieron elementos para investigar si el homicidio pudo haber sido cometido por encargo.

Se trata del crimen de la investigadora Susana Tramasera, por el cual es juzgado Héctor Garro. Esta semana, el Tribunal Oral 21, a cargo del juicio contra Garro pidió informes para determinar quiénes ocupan los inmuebles que Tramacera heredó de una amiga suya. También quieren saber si la sucesión de Tramacera ya fue abierta.

Garro es juzgado desde mediados de febrero acusado del asesinato de Susana Tramasera, cuyo cuerpo seccionado fue hallado el 3 de diciembre de 2002 en el departamento octavo "A" de Maure 2487.

Según fuentes judiciales, ya declararon unos 20 testigos, entre ellos, el encargado del edificio donde fue hallado el cuerpo, el policía que detuvo a Garro, y vecinos de la zona. Algunos de los testigos "fueron contundentes al responsabilizar a Garro por el crimen".

Sin embargo, del debate surgieron elementos para investigar la posibilidad de un crimen cometido por encargo. En este sentido, en el juicio oral se estableció que Tramacera había heredado los bienes de la investigadora y amiga suya, Alvine Bartels, especialista en paleontología.

Ahora, en un intento por probar el móvil del crimen, el Tribunal quiere saber quiénes ocupan esos bienes: se trata de la casa de la calle Maure donde fue encontrado el cuerpo de Tramacera, otro departamento en la calle Quesada, una casa en Cariló y un auto que según las fuentes "está desaparecido".

Coincidencias con otro homicidio

En San Isidro también hay iniciada una causa donde se investiga el asesinato de la geóloga Patricia Galán de Moi, amiga de Tramacera. A la época de su crimen, en junio de 2002, Galán de Moi se desempeñaba en la secretaría de Medio Ambiente.

En el debate también surgió que una abogada aparece en la causa por el crimen de Moi solicitando papeles para que el viudo cobrara los seguros de vida de quien fue su mujer.

Pero esta abogada es socia también de un hombre que junto a otro se presentaron en la casa de Tramacera el 3 de diciembre de 2002 -día del hallazgo del cadáver- preocupados porque no tenían noticias de ella.

Además, una fiscalía de San Isidro estudia un cotejo de huellas dactilares para determinar si Garro fue también el autor del homicidio de Galán de Moi. El dato sugestivo de ambos casos, es que Garro era conocido de ambas mujeres asesinadas en un lapso de seis meses.