Murió Sor Lucía, la pastorcita de Fátima

En 1917, tres niños pastores recibieron tres secretos que la Virgen les reveló. Dos fueron dados a conocer. El tercero sólo fue develado al Papa por la religiosa, que falleció a los 97 años

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La religiosa portuguesa conocida como Sor Lucía, última superviviente del trío de pastores que vivieron las apariciones marianas de mayo de 1917 en el santuario de Fátima, falleció a los 97 años.

Fuentes religiosas dijeron que Sor Lucía dejó de existir en el Carmelo de Santa Teresa de Coimbra (centro de Portugal), donde vivía enclaustrada desde hacía muchos años.

Sus primos Francisco y Jacinta Martos fallecieron en olor de santidad muchos años antes y desde el pasado 15 de noviembre, el proceso de canonización está en el Vaticano.

Los tres niños pastores fueron depositarios de tres secretos cuyo contenido es hoy en día conocido: el primero sobre el fin de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y el segundo sobre la muerte prematura de Francisco y Jacinta.

El último le fue revelado por la fallecida Sor Lucía al papa Juan Pablo II y según revelaciones del Vaticano está relacionado con el atentado sufrido por el Pontífice un 13 de mayo de 1981 en la Plaza de San Pedro.

El misterioso tercer secreto

En única entrevista realizada a la religiosa publicada en la revista portuguesa ?Christus?, en marzo de 98, es preguntada por el tercer secreto.

A la pregunta de si el secreto tenía que ver con el Concilio Vaticano, la religiosa se limitó a responder: «No puedo contestar».

Y el tercer secreto, ¿no estará en el Apocalipsis? Sor Lucía aclaró: «Nuestra Señora no dijo que estuviera en el Apocalipsis».

Pero si ella no quiere dar a conocer el tercer secreto de Fátima, le preguntaron, ¿no podría hacerlo el Papa? La hermana se permitió responder con toda sencillez que el Papa puede revelarlo si quiere, «pero yo le aconsejo que no lo revele. Si él decide hacerlo, le aconsejo que tenga mucha prudencia».

No se resistieron a preguntarle si continúa teniendo apariciones de Nuestra Señora. A lo que respondió: «Qué curiosos... No puedo decirlo».

El infierno

La Virgen también habló del infierno, un tema que antes obsesionaba y ahora brilla por su ausencia. Sin embargo, las palabras de Sor Lucía fueron claras: «El infierno es una realidad. Es un fuego sobrenatural y no físico, y no puede ser comparado al fuego que arde, de madera o de carbón».

Asimismo ofreció un consejo a los sacerdotes acerca de este tema: «Continúen predicando sobre el infierno porque Nuestro Señor mismo habló del infierno y está en las Sagradas Escrituras. Dios no condena a nadie al infierno. Dios dio a los hombres la libertad de escoger, y Dios respeta esa libertad humana».

Mensaje final

Los cardenales le preguntaron si ella querría ofrecer alguna idea particular para concluir, algún mensaje para este mundo confuso de hoy. A lo que respondió sin dudar: «Quien no está con el Papa no está con Dios; y quien quiera estar con Dios tiene que estar con el Papa».

La conversión de Rusia

En la entrevista que concedió la religiosa portuguesa no podía faltar una alusión explícita a Rusia, su consagración a Dios y su conversión. Sor Lucía no ocultó un dato curioso.

Cuando la Santísima Virgen les pidió a los tres pastorcitos rezar por esta intención, ni ella sabía lo que era Rusia: «Nosotros pensábamos que era una mujer muy mala».

Con el paso del tiempo, Sor Lucía llegaría a conocer en toda su crudeza la dramática historia de este pueblo.

Ella misma ha sobrevivido al comunismo y ha podido presenciar la disolución del bloque soviético.

¿No podría interpretarse este hecho como un signo de la conversión de Rusia? A este respecto, Sor Lucía hizo referencia a aquel hombre en Rusia que «sin saberlo, fue un instrumento de Dios para la conversión».
-¿Gorbachov?
-Sí.