Tributo a Cartier Bresson, el padre del fotoperiodismo

El Centro Cultural Borges exhibirá una retrospectiva del fotógrafo, a seis meses de su muerte. La muestra es auspiciada por la embajada de Francia

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A seis meses de su fallecimiento, el Centro Cultural Borges de esta ciudad inaugurará en febrero próximo una muestra retrospectiva de Henri Cartier Bresson, considerado uno de los grandes fotógrafos de la historia y padre del fotoperiodismo.

La retrospectiva, que reúne las obras más destacadas de la extensa carrera de Cartier Bresson y es auspiciada por la embajada de Francia, será inaugurada el 10 de febrero próximo a las 19, en el Centro Cultural Borges, situado en Viamonte y San Martín.

La muestra reúne 155 fotos de uno de los más grandes fotógrafos de la historia y podrá visitarse de lunes a sábado de 10 a 21 y domingos y feriados de 12 a 21.

Las fotografías de la exposición pertenecen al acervo de la Fundación Cartier Bresson y a la agencia Magnum, primera cooperativa de fotografías del mundo, que él creó en 1947 junto a Robert Capa y David Seymour.

Henri Cartier Bresson, considerado el "Ojo del siglo XX", falleció el martes 3 de agosto de 2004, a la edad de 95 años.

Padre del fotoperiodismo, fue testigo de los cambios más importantes de su época, a los que retrató con magia inigualable.

Cartier Bresson nació el 22 de agosto de 1908, en Chanteloup, Francia, y ya durante su adolescencia, cuando tomaba clases en el Lycée Condorcet, mostró sus inclinaciones artísticas.

Apasionado por la pintura, en los tempranos ཐ tomó lecciones con Jacques Emile Blanche y, a mediados de la década, visitaba con frecuencia al pintor y poeta Max Jacob.

En 1927 entró al estudio de André Lhote, un temprano adherente al cubismo, quien lo conectó tanto con el arte de vanguardia como con la tradición del clasicismo francés: de Poussin, David e Ingres a Cezanne.

En 1930 Cartier Bresson viajó a África, en sintonía con una tradición cumplida por varios artistas franceses, como Delacroix y Matisse, que la visitaron en busca de lo exótico y lo desconocido.

Un brote de malaria lo puso al borde de la muerte y lo regresó a Francia, donde se entregó por completo a la fotografía.

A partir de 1932, con una cámara Leika que sería su inseparable compañera durante el resto de sus días, comenzó a viajar por distintos países y a retratar lugares, gente y expresiones culturales.

En 1934 viajó a México, donde realizó al año siguiente una muestra conjunta con el fotógrafo Manuel Álvarez Bravo: en 1935, visitó Nueva York y durante un año estudió los rudimentos de la dirección de cine y en 1936, ya de vuelta en Francia, trabajó como asistente de dirección del gran realizador Jean Renoir, quien se convertirá en su mentor.

Hacia 1939 Cartier Bresson vivió una experiencia que marcó un quiebre en su vida: Cuando Francia entró en la II Guerra Mundial, se unió al ejército francés y fue capturado por los alemanes, quienes lo sometieron a malos tratos y a trabajos forzados.

Luego de 35 meses en prisión, durante los cuales se lo dio por muerto, Cartier Bresson logró escapar en su tercer intento, e inició su carrera de fotoreportero.

Los grandes acontecimientos del mundo fueron captados por su lente de una manera que nadie había hecho antes: La liberación de París, el ascenso de Mao al poder en China, las últimas horas de Gandhi antes de su asesinato, fueron algunos de los instantes decisivos tomados por su cámara.