Mejores intereses con plazos fijos atados al CER

Los depósitos con rentabilidad ajustada por el índice de precios son los que mejor desempeño están ofreciendo. Mantienen constante el poder adqusitivo, pero requieren un mínimo de 90 días

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Las estimaciones de los analistas económicos indican que los plazos fijos en pesos, ajustables por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER) son la mejor opción de inversión, especialmente para los más conservadores.

En el contexto de una economía aún reprimida en sus posibilidades de crecimiento, hasta tanto el país no resuelva la renegociación de su abultada deuda externa en default, este tipo de instrumentos financieros ganó terreno de la mano de tasas más jugosas que el resto de las opciones vigentes.

Las estimaciones del Banco Central (BCRA) de una inflación que en 2005 se encontraría entre 5 y 8% anual, les asegura un parámetro de tasa que aún en la hipótesis más acotada superaría los rendimientos de los plazos fijos tradicionales, tanto como los otros, "precancelables" o de "pago periódico de intereses".

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Pero además, según los especialistas en finanzas, serían aún más atractivos que los instrumentos que actualmente ofrecen algunos bancos, con "señuelos" de distinto tipo para atraer inversores.
Esta modalidad, que algunas entidades comenzaron a implementar en los últimos meses -tras su autorización por el Banco Central- incluye entre otras opciones, la entrega de DVD's, cámaras digitales, impresoras color y televisores con pantalla plana. Todo ello, por supuesto, además de una tasa fija, que varía según el plazo de colocación.

Sin embargo, nada resultaría suficiente. A diferencia de cualquier otro tipo de plazo fijo, los que ajustan sus rendimientos en base al CER, garantizan al inversor el mantenimiento del poder adquisitivo de su dinero, algo que hoy por hoy únicamente se nota en montos grandes.

Estos calculan el pago de intereses en base a un doble guarismo: el porcentaje de la inflación durante el tiempo en que se pactó el depósito, más una tasa fija que ofrece libremente cada banco, pero que en general no supera el 1 por ciento.

Así, por ejemplo, este instrumento puede llegar a pagar una tasa de 9% anual, si la inflación llegara a ser de 8%, a diferencia del promedio de 4,5% que pagan la mayoría de instrumentos de este tipo.

De esa manera, un inversor pequeño que tenga unos $10.000, obtendría -de acuerdo a las proyecciones actuales de inflación- unos $517 al final del plazo, a diferencia de los $114 que le brindaría uno de los llamados tradicionales.

En este último caso, el inversor en realidad terminaría perdiendo poder adquisitivo, ya que los precios subirían más que la revalorización del dinero depositado. Es lo que se conoce como tasa de interés negativa.