Se negó a declarar el presunto asesino de Romina

El carnicero de 29 años está acusado de haber degollado, apuñalar 27 veces y ampuntarle los dedos de la mano a Romina Soto, en noviembre pasado

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Ramón Jacinto Meza, el carnicero de 29 años detenido ayer acusado por el asesinato de Romina Soto, la nena de 11 años que fue violada y mutilada en su casa de la localidad bonaerense de Llavallol, se negó hoy a declarar ante la
Justicia, que ordenó allanar su vivienda.

El detenido fue trasladado hasta los tribunales de Lomas de Zamora, asistido por un abogado particular, donde se negó a prestar declaración indagatoria ante el fiscal Gerardo Loureiro, a cargo de la investigación.

Luego de la diligencia judicial, el detenido quedó alojado en una celda de la comisaría de Lomas de Zamora cuarta con jurisdicción en Llavallol.

En tanto, la juez de Garantías de Lomas, Marisa Salvo, ordenó allanar hoy la vivienda del acusado, situada en la localidad de El Jaguel, partido de Esteban Echeverría, en busca de elementos que permitan esclarecer el caso.

"Se buscan algunos elementos que faltaron de la casa de la víctima porque fueron sustraídos y prendas con manchas de sangre para incorporar a la investigación", dijo una fuente policial, que precisó que, además, se allanó una carnicería de Monte Grande donde trabajaba como empleado hasta su arresto.

Fuentes del caso dijeron a DyN que en principio el detenido no tendría antecedentes penales y lo describieron como una "persona callada y con una personalidad difícil de descifrar".

Meza fue arrestado en la noche de ayer cuando caminaba por la calle Vicente López, entre Rojas y Mariano Acosta, cerca de la estación de trenes de Monte Grande.

La detención del carnicero, al que se le instruyeron actuaciones por homicidio, fue concretada por personal de la división Investigaciones Complejas y Narcocriminalidad de Lomas, a cargo del comisario Arturo Alvarez, de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de Lomas de Zamora, y de la comisaría de Llavallol.

El hombre es el principal sospechoso del brutal crimen de Romina, perpetrado el 5 de noviembre último en uno de los dormitorios de su casa de la calle Rauch 912, de Llavallol, partido de Lomas de Zamora.

La víctima había sido violada por su asesino, quien le seccionó la vagina y le amputó las falanges de los dedos de sus manos, según las investigaciones. Además fue degollada y recibió 27 heridas cortopunzantes en su cuerpo.

Los investigadores creen que las amputaciones fueron hechas para no dejar rastros, aunque los médicos forenses encontraron restos de semen en la niña y otros elementos indiciales en el lugar, como pelos del agresor, que comenzaron a ser periciados a fin de determinar si se corresponden con el detenido.

También sospecharon del hombre desde un principio ya que había trabajado en la casa de los padres de Romina, Petrona García y Porfirio Soto -ambos de origen boliviano-, quienes tienen otros dos hijos.

Por las características del crimen, los investigadores estimaron que el asesino tenía conocimientos sobre el uso de bisturí o cuchillo.

Fuentes policiales informaron que el detenido es carnicero despostador, es decir especializado en el descuartizamiento de reses.
El hombre, oriundo de la provincia de Chaco, vivía con su pareja y un pequeño hijo en un vivienda de la localidad El Jaguel, partido de Esteban Echeverría, situada en la parte posterior de la casa de sus suegros.

Tras el crimen de Romina, que conmocionó al país, hubo varias manifestaciones de familiares y vecinos reclamando el esclarecimiento del caso. Incluso se realizó una marcha a Plaza de Mayo, ocasión en que sus padres entregaron en la Casa Rosada una carta dirigida al presidente Néstor Kirchner para pedirle la resolución del terrible episodio.