Ese desbalance entre sexos fue en aumento desde la aplicación hace algo más de dos décadas de la política de planificación familiar orientada a controlar el excesivo crecimiento demográfico.
Esa política consisten en el matrimonio y la procreación tardíos y en la limitación de los hijos, al abogar porque cada matrimonio tenga un solo vástago.
Tal práctica hizo que redujeran anualmente la tasa de crecimiento de la población china, que llegó esta semana a mil 300 millones de habitantes, más de un quinto del total mundial.
Pero la restricción reforzó la preferencia tradicional china por los hijos varones, afirma el diario. Cifras oficiales muestran que en la actualidad, por cada 119 varones nacen 100 niñas chinas por lo que el Estado se dispone a tratar de eliminar ese desequilibrio de género.
Para ello, la Comisión Nacional de Población y Planificación Familiar iniciará la revisión de la Ley Penal para prohibir de manera efectiva la detección del género del feto, según expresó Wang Weiqing, ministro a cargo de esa dependencia.
También se impedirá el aborto selectivo, excepto en casos legitimados por propósitos médicos. De hecho, el aborto selectivo por sexo está prohibido en China, pero la aplicación del ultrasonido facilita el conocimiento del sexo del feto y por tanto la decisión de la interrupción del embarazo cuando el futuro bebé será una niña, dice el diario.
Los hijos varones son tradicionalmente preferidos en China por considerarlos más capaces de aportar a la familia, ayudar a los padres ancianos y mantener la descendencia, mientras las hembras pasan a formar parte del núcleo familiar del esposo.
No obstante el deseo de eliminar el desbalance de género y permitir a los residentes en determinadas áreas rurales tener más de un hijo, el gobierno afirma que se mantendrá la política de planificación familiar.