Echaron a cuatro periodista por noticias falsas sobre Bush

Desde la Casa Blanca se mostró satisfacción por la decisión de la cadena CBS. Difundieron informaciones aparentemente apócrifas sobre el servicio militar del mandatario

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(EFE) La Casa Blanca mostró hoy su satisfacción con el despido de cuatro empleados anunciado por la cadena CBS por un reportaje con supuestos documentos falsos sobre el servicio militar del presidente de EEUU, George W. Bush.

"CBS ha dado pasos para depurar responsabilidades, y apreciamos esos pasos. También esperamos que CBS emprenda medidas para prevenir que algo como esto ocurra de nuevo", dijo hoy el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan.

Añadió que Bush fue informado del anuncio de la cadena televisiva, y que en la Casa Blanca "todos creíamos que era importante que CBS llegara al fondo" del asunto.

La cadena de televisión despidió a Mary Mapes, productora del reportaje que fue emitido por al programa "60 Minutes" el 8 de septiembre pasado; Josh Howard, productor ejecutivo del programa, y su asistente Mary Murphy, y una vicepresidenta del canal, Betsy West.

Dan Rather, legendario presentador de televisión y quien leyó el reportaje al aire, anunció en noviembre que se retirará el 9 de marzo próximo, decisión que dijo no tiene relación con el cuestionado reportaje.

En dicho reportaje se sugería que Bush no se sometió a los exámenes médicos periódicos exigidos a los pilotos de la Fuerza Aérea mientras servía su servicio militar en la Guardia Nacional Aérea de Texas.

Las conclusiones del reportaje se basaban en documentos supuestamente elaborados por el fallecido teniente coronel Jerry Killian, que fuera uno de los superiores del actual presidente.

Los documentos también sugerían que Bush tuvo un trato especial entre los militares por las conexiones políticas de su familia, ya que su padre era entonces congresista por Texas, y que Killian estaba presionado por sus superiores para cubrir las carencias del actual presidente.

CBS había recibido los documentos de Bill Burkett, un ex oficial de la Guardia Aérea Nacional de Texas, quien admitió luego que había engañado al canal de televisión sobre su fuente, pero insistió en que eran auténticos.

Desde el momento en que se hicieron públicos, la veracidad de los documentos fue puesta en duda por expertos en caligrafía, debido, entre otras cosas, a algunas características que hacían pensar que se trataba de impresiones hechas por un ordenador en fecha reciente.

El canal de televisión y el propio Rather se disculparon públicamente por el asunto, y hoy el canal dijo en un comunicado que "el reportaje del 8 de septiembre fue equivocado, incompleto e injusto".