(EFE) Los antiguos peruanos que vivieron en la desértica costa del país levantaron verdaderas ciudadelas de barro que sobrevivieron al tiempo y ahora una de ellas reclama el título de la más grande del mundo.

El arqueólogo italiano Giuseppe Orefici declaró que Cahuachi es "el centro ceremonial de barro más grande del mundo", con 24 kilómetros cuadrados de extensión, asentado en el valle del río Nazca, a 460 kilómetros al sur de Lima.

Según el investigador, Cahuachi "es el centro más importante de la cultura Nazca, que se desarrolló entre los 400 años antes de Cristo y los 400 años después de Cristo, y fue utilizado para hacer ofrendas relacionadas con la agricultura", su principal actividad.

Orefici está al frente de un proyecto, que se extenderá hasta el año 2011, que consiste en la puesta en valor de los monumentos de la ciudadela con un presupuesto de 250.000 dólares anuales.

El ministerio de Relaciones Exteriores de Italia es el principal contribuyente a las investigaciones realizadas por Orefici.

En Cahuachi, ubicada a 28 kilómetros de la ciudad de Nazca, se pueden encontrar cuatro grandes conjuntos de edificios, delimitados por una muralla perimetral que los encierra, donde destacan la Gran Pirámide, el Gran Templo, el Templo Escalonado y los Montículos.

El frontis de la pirámide tiene 28 metros de altura y 100 metros de largo y en su interior hay siete plataformas escalonadas.

El conservador peruano Angel Alfaro está a cargo de la reconstrucción de los muros porque el adobe utilizado en la construcción original tiene problemas de conservación.

La labor de Alfaro se concentra en el fortalecimiento de las estructuras y en la réplica de los ladrillos de adobe (hechos de barro y paja).

Orefici informó de que se han encontrado muros que eran originalmente de color rojo, pero ahora sólo conservan algunas partes.

El equipo de arqueólogos que trabaja en Cahuachi descubrió en 1998 un depósito de 200 textiles, varios de los cuales estaban pintados a mano, una rareza dentro de la cultura Nazca, de la que hasta ahora sólo se conocían textiles bordados.

Además, han encontrado una veintena de cabezas de niños y adultos, pertenecientes a la misma comunidad, que eran ofrendas a sus dioses.

Todos los vestigios que han sido encontrados en la zona de tumbas están expuestos en el museo didáctico Antonini, que se levantó en un solar de 4.200 metros donados por la municipalidad de Nazca para construir laboratorios, una sala de conferencias y un parque arqueológico a cielo abierto de 1.600 metros cuadrados.

En el parque arqueológico se pueden observar reconstrucciones de tumbas con imitaciones de los entierros y su ajuar funerario, reproducciones de pinturas rupestres y una maqueta de los enormes geoglifos en el desierto de Nazca.

Las labores de recuperación del centro ceremonial se dedicaron este año a la arquitectura y en el 2005 planean avanzar en la conservación y en las excavaciones en el Templo Escalonado y en los muros monumentales de unos 10.000 metros de largo.

A pesar de su importancia, el acceso a Cahuachi para los investigadores y para los turistas es difícil debido a la falta de una carretera asfaltada desde la ciudad más cercana, Nazca, distante unos 28 kilómetros.

Por tal motivo, el director del proyecto pidió la atención de las autoridades regionales para que se construya esa vía y otras facilidades de infraestructura necesarias para recibir turistas.

Orefici agregó que la promoción turística del lugar debe hacerse "con mucho cuidado porque también puede destruir los vestigios", si no se cuenta con guardias y servicios de seguridad.