Encontraron el lugar donde Jesús le devolvió la vista al ciego

El hallazgo permite a los investigadores hacerse una idea de cómo eran las Piscinas de Siloé hace unos 2.000 años, y sugiere que fueron utilizadas para la inmersión ritual en lugar de ser un embalse de recreo

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(EFE).- La Autoridad de Antigüedades de Israel ha descubierto recientemente en unas excavaciones realizadas en Jerusalén, un auditorio pavimentado y un canal de agua, en una zona donde fuentes cristianas sitúan el lugar donde Jesús devolvió la vista a un ciego, según los evangelios.

Las Piscinas de Siloé, junto a la "Ciudad de David", hoy situada al pie de la ciudad vieja de Jerusalén, parece mencionada en la Biblia y es una obra de arquitectura altamente encomiada: "Los demás hechos de Ezequías, y todo su poderío, y cómo hizo el estanque y el conducto, y metió las aguas en la ciudad ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?" (II Reyes 20,20).

Pero también es mencionado en el Nuevo Testamento como el lugar donde Jesús realizó el milagro de devolverle la vista a un hombre ciego de nacimiento, primero ungiendo sus ojos con arcilla y luego diciéndole que se lavara en el estanque.

"Mientras pasaba Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?... Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él", reza uno de los capítulos del Evangelio según San Juan.

Y más adelante se narra: "Escupió la tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé. Fue entonces, y se salvó y regresó viendo" (Juan IX:1-11).

En las excavaciones también fueron halladas monedas más recientes, que datan de mediados del siglo previo al nacimiento de Jesús.

Y se ha desenterrado un amplio tramo de escalones que desciende hacia el lugar, donde un canal estrecho transporta el agua a través de rocas anaranjadas.

Las Piscinas de Siloé han sido objeto de investigación desde el siglo XIX, y también son mencionadas por fuentes históricas judías como el lugar donde surgía agua considerada ritualmente pura para ser empleada en ceremonias.

Se cree que después de que el Islam llegase a Tierra Santa el estanque siguió siendo usado para baños y se creía que sus aguas tenían poderes curativos.

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