Una historia de amor que se desarrolla en Tánger, "Les temps qui changent", del realizador André Téchiné, marca el reencuentro cinematográfico de dos monstruos sagrados, Catherine Deneuve y Gérard Depardieu.
"Trabajé a partir de una pareja mítica con el deseo de enfrentarla a la realidad", explica Téchiné.
Deneuve (61 años) y Depardieu (52) hicieron siete filmes juntos, incluyendo "El último metro", de Francois Truffaut, "Fort Saganne", de Alain Corneau y "Drole d'endroit pour une rencontre", de Fran}ois Dupeyron.
"Nuestro pasado es útil a los personajes de la película", explica Catherine Deneuve.
El tiempo los había separado desde hacía 14 años. "Les temps qui changent" vuelve a reunirlos en un lugar poco habitual: Tánger, una ciudad en el límite de dos continentes, rodeada un misterio que siempre fascinó a los escritores.
"Les temps qui changent" es la historia de una obsesión, la de Antoine/Gérard Depardieu, quien jamás pudo olvidar a su primer amor y está dispuesto a todo, incluso a recurrir a la brujería, para recuperar esta pasión de juventud.
Su búsqueda lo lleva a Tánger, donde supervisa una gran obra en la zona franca y donde vive Cécile/Deneuve. Ella está casada con Nathan (Gilbert Melki), un médico judío marroquí, y lo ha olvidado.
Si bien en la ficción Cécile rechaza a Antoine, en la pantalla hay una enorme alquimia entre estos dos grandes actores, que dan lo mejor de sí mismos sin coquetería y sin temer mostrar su vulnerabilidad ni el paso del tiempo, que dejó marcó implacablemente sus rostros y sus cuerpos.
"Tanto en Francia como en el extranjero, Deneuve-Depardieu transmiten desde hace años una determinada idea del cine a la francesa, opción Truffaut", destacó el Journal du Dimanche. "Ellos no actúan, se dejan vivir con una cámara como testigo y Tánger como decorado", agregó este semanario.