Amanda Lear, musa de Salvador Dalí, volvió a Barcelona, al mismo hotel donde vivía sus experiencias con el genial artista catalán, y admitió que la última imagen que tiene del pintor es "patética".

"Es muy triste ver cómo un ser humano fascinante ha sido convertido en una marca", lamentó el lunes la modelo.

Amanda Lear tiene cerca de 60 años, pero luce todos los encantos que la hicieron famosa y una interlocutora privilegiada de esa extraña pareja que formaron en vida Salvador Dalí y su compañera Gala.

"La última imagen que tengo de Dalí es patética, trágica", cuando fue un hombre que "en el último encuentro que tuvimos me dijo: estoy tan feliz que tengo miedo de morir de satisfacción".

Amanda Lear, que volvió a Barcelona "después de muchos años" para presentar su libro "Mon Dalí "(Michel Lafon), aseguró en rueda de prensa en el Hotel Ritz de esta ciudad que "al final de su vida", Dalí fue "infeliz, fue aislado, separado del mundo por hombres de negocios" que "sólo pensaban en extraer beneficios de una marca".

Tal es así, dijo Lear sacudiendo permanentemente su aún rubia melena, "que cuando quise poner Mon Dalí con la firma de Dalí me lo impidieron porque es una marca registrada".

Dalí y Lear se vieron por última vez en el Castillo de Púbol (en las proximidades de la Costa Brava, norte de España, comprado para su mujer Gala) "rodeado de quienes realmente lo quisieron y más cuando murió Gala: su mayordomo y chofer Artur y su asistente Paquita".

Amanda Lear nunca quiso pronunciar una sola palabra sobre sus relaciones íntimas con Dalí. "Mi relación con Dalí era de hermano, padre, amante, profesor, compañero... Muy completa", atajó cuando la AFP le preguntó cómo era Dalí como amante.

"No sería digno por mi parte" relatarlo, dijo. "No aporto nada.
El decía que era impotente, pero era una carta de presentación para tranquilizar sobre todo a las más jovencitas", sonrió.

Amanda Lear no escondió en ningún momento y lo hizo visible en varias ocasiones su malestar por el uso que se hace de la figura de Dalí. "Sólo estos homenajes que han hecho con motivo de su centenario han agradecido la imagen de Dalí". "Cuando veo carteles como los que hay ahora colgados en París en ocasión de 'Dali Folie' con la firma de Pierre Cardin me doy cuenta de que no entendieron nada de Dalí", acusó.

En Barcelona, Amanda Lear se alojaba en el Ritz con Dalí, en una habitación con baño romano lindante con la suite del maestro, hoy bautizada Suite Real Salvador Dalí. El pintor le enseñó a su musa "todo lo interesante que sé.

Viéndolo aprendí también a ser actriz, modelo; porque era un showman. En la intimidad era uno y cuando veía una cámara de fotos o televisión se transformaba y empezaba con los discursos surrealistas", contó.

En una ocasión, cuenta el libro -presentado este lunes por la noche en el Institut Francais de Barcelona- Dalí hizo de Celestina para Amanda y le seleccionó unos 20 chicos que invitó a desnudarse en su baño romano para que ella pudiese elegir con cual iba a pasar la noche.

Hoy día "hasta el glamour ha cambiado", lamenta la musa que condenó como "voyeurismo" lo que hacen las presuntas estrellas que actualmente cuentan "como en Gran Hermano" con detalles sus relaciones con famosos para aparecer en la pantalla. "Eso es puro voyeurismo", condenó.

Lear iniciará en enero un nuevo programa en la televisión italiana "Bailando, bailando", en febrero hará una película de producción ítalo-norteamericana y en marzo presentará en Cannes "Los increíbles" de Disney, en la cual dobló a uno de los personajes con su voz ronca y seductora.

"Sueño con que Pedro Almodóvar haga una película de mi libro.
(...) Me dicen que en una próxima película sobre Dalí eligen a Jeremy Irons para representarlo. Yo elegiría a Antonio Banderas", concluyó.