La cantante norteamericana Britney Spears convulsionó a todo un vuelo en avión ayer: la artista, que viajaba junto a su marido Kevin Federline, se quitó los zapatos en pleno vuelo pero el olor fue tan repugnante que la azafata tuvo que pedirle que se calzara nuevamente.
Según el diario The Sun, la cantante se puso roja de vergüenza y accedió a ponerse nuevamente los zapatos, luego de que los pasajeros, atónitos, sintieron cómo el olor desagradable provenía de los pies de la joven estrella.
Spears sólo atinó a calzarse y le echó la culpa del hedor a unos zapatos que llevaba ese día.
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