(NA) La muerte de Yasser Arafat en Francia, que fue tan misteriosa como algunos capítulos de su vida, alimenta infinidad de rumores en Israel y los territorios palestinos y hay incluso algunos que aseguran que ni siquiera fue enterrado el viernes en Ramala (Cisjordania).
Para muchos palestinos, el dirigente fue envenenado con una pócima indetectable. Aunque la hipótesis fue desmentida por dirigentes palestinos, sigue teniendo una gran fuerza entre la población.
"Desde Ramala hasta París todos saben que han envenenado a nuestro rais", clamaban los asistentes al entierro del líder el viernes en la Muqata, su cuartel general de Ramala.
Horas antes, el responsable de la oficina política del grupo de resistencia Hamas, Jaled Mechaal, acusó a Israel de haber "envenenado la sangre" de Arafat, que murió en un hospital a las afueras de París el jueves a los 75 años.
El líder de Hamas recordó que él mismo había sido envenenado hace años por agentes israelíes en Jordania.
El hecho de que los médicos que le atendieron en Francia no hayan comunicado las causas de la muerte tampoco favorece que estos rumores se extingan.
Tras el entierro en Ramala, una noticia corrió por las calles: nadie vio el cadáver de Arafat porque no estaba en el ataúd y realmente, el dirigente fue enterrado a escondidas en Jerusalén, en la explanada de las Mezquitas, conforme a sus últimas voluntades.
Hay otros que fueron más lejos y aseguraron que Arafat no está muerto y regresará cuando llegue la hora de su pueblo.
Por parte israelí, la prensa insinúa que el dirigente podría haber muerto de Sida, enfermedad que según los rumores sufría desde hace tiempo.