El afrodisíaco de los antiguos romanos ya tiene su museo

Las trufas blancas italianas son en la actualidad los hongos más caros del mundo. Hoy tienen su lugar de exposición

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La pequeña villa toscana de San Giovanni d'Asso, uno de los productores principales de los "diamantes blancos de Italia", abrirá de par de par sus puertas el próximo sábado para la inauguración del primer museo italiano de trufas. "Este será mucho más que un museo, será un asalto a los sentidos", informó Enzo Francini, jefe de finanzas del pueblo medieval que alberga a 950 habitantes. Un farmacéutico, un botánico y un chef contribuyeron en la creación del museo que tendrá su sede en un castillo construido en el siglo XIII.

El mismo contará con exhibiciones, videos y programas interactivos que explicarán la historia del preciado hongo y recrearán los métodos que se utilizan actualmente para su recolección.

Los creadores están más que orgullosos de la "olorosa" exhibición que permitirá que los visitantes inhalen los embriagadores aromas de las 12 diferentes clases de trufas. "Por algo se las considera afrodisíacos", dijo Francini. "No son precisamente Viagra, pero los análisis químicos que realizamos arrojaron que su olor tiene un efecto tranquilizante que dispone a la gente al amor", añadió.

Las trufas son un hongo grumoso que se forma en las raíces de los árboles y son recolectadas con la ayuda de perros o cerdas. Estas trufas son una variedad más rara y valiosa que las trufas negras de Francia. A comienzos de esta semana, una trufa italiana que pesaba poco más de un kilo alcanzó un récord internacional durante una fuerte puja de una subasta, al venderse por 41.000 dólares (31.000 euros) al dueño de un restaurante de Nueva York.

Muchas de las trufas son una fracción de ese tamaño. Los chefs de todo el mundo utilizan lonchas finas de esta delicadeza para resaltar el sabor de sus platos, pero el museo no sólo ofrecerá recetas elaboradas, sino que rediseñará su historia en la cocina italiana y en las antiguas recetas romanas. "Las trufas son mucho más que un accesorio gourmet para mí, son parte de mi cultura", dijo Francini.