(EFE).- "Dibujar, estar en compañía de amigos y beber buen vino" es lo que más le gusta de la vida a Joaquín Salvador Lavado, más conocido como "Quino", que ayer celebró en París el día exacto en el que hace 50 años publicó su primer dibujo satírico.
"Me gustaba mucho fumar pero tuve que dejarlo, violentamente, no por voluntad propia", precisó el periodista-artista argentino en una entrevista con la agencia EFE, poco antes de celebrar en la capital francesa su medio siglo de carrera y también los 40 años de "Mafalda", su personaje más conocido.
Se dio "el caso de que ya teníamos pensado estar aquí para este mes de noviembre y no me di cuenta de que cumplía el aniversario del primer dibujo publicado el 9 de noviembre de 1954", en la revista "Esto es", añadió.
"Era una página con seis dibujos distintos, todos mudos, sin palabras, sobre distintos temas", recordó Quino, de 72 años, cuyo editor francés organiza esta noche en su honor una recepción en la que 16 dibujantes franceses, como Blachon, Cabu, Plantu, Serguei, Wolinski o Wozniak, le regalarán un dibujo suyo.
La fiesta continua para Quino, pues el pasado julio conmemoró ya el evento en Buenos Aires, con la publicación de un nuevo libro, "`Qué presente impresentable!", ahora traducido al francés, y una exposición retrospectiva de su obra, "Quino 50 años", que podrá verse en enero en Roma y en febrero en Nápoles (Italia).
Su presencia en París coincide, igualmente, con la publicación en francés de la integral de "Mafalda", su personaje más emblemático, al que dio vida durante nueve años, hasta que por temor a repetirse, decidió dar por terminada su existencia.
"Vengo ahora de México y me preguntaron que si yo era valiente y contesté que lo más valiente que he hecho en mi vida fue dejar a Mafalda", resaltó Quino, quien pese al título de su último libro asegura no querer "sólo sacar la parte triste o fea de cómo está el mundo".
"También trato de decirle a la gente que hay que tener un poco de ánimo frente a todo lo que pasa. Lo que es una tarea bastante loable", estimó.
De todas formas, "uno nunca sabe cuando se pone a trabajar qué se le va a terminar ocurriendo. Uno se propone un tema y termina haciendo otro. Freud decía que esta tarea es como pretender saber lo que uno va a soñar por la noche. No tienes la menor idea de lo que se te va a ocurrir".
"Uno se inspira en lo que hacen otros también, en el cine, la literatura, las canciones, creo que nadie inventamos nada", consideró el dibujante, gran lector de prensa, amante del teatro, la danza, la ópera, el cine y el arte en general.
Hasta Picasso "echaba mano de las culturas africanas" y otras influencias, aunque "sabia inventar cosas. Yo hago lo que puedo", añadió.