Decepción en la lejanía

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Desde Argentina veo la televisión y no lo puedo creer: Bush es reelecto. A mí no me interesa, en realidad, o por lo menos no debería interesarme, ya que tenemos los argentinos cosas más importantes que pelear día a día. Pero la impotencia es más fuerte.

Saber que no sólo aquí nos equivocamos es un alivio, un alivio a medias, porque si en los Estados Unidos pasa esto, ¡qué nos queda a los demás! Este cowboy reelecto, que no tiene ni la más mínima sensación de humanidad, nos hace sentir al resto del mundo, se lo aseguro, antinorteamericanos.

Dándonos cuenta de que hasta los sentimientos han sido globalizados, seguimos pensando que el estadounidense común no conoce nada de sus fronteras afuera, no sólo de Irak. Para mi opinión, esta elección presidencial empeora el panorama internacional y aleja la esperanza de la paz.