El rabino Shraga Philip Berg es el director del Centro de la Cábala Mundial, y se calcula que tiene una fortuna de 20 millones de dólares. La semana pasada, 3.000 adeptos fueron a Tel Aviv para celebrar el Año Nuevo Judío y se alojaron en el lujoso Hotel David Intercontinental. Además, cada profesante debió pagar 800 euros. Lo más curioso es que el líder nunca llegó a Israel y que sin embargo sus seguidores repetían: "El rabino está con nosotros".
Nacido en el barrio neoyorquino de Brooklyn como Feivel Gruberger, Berg se ganaba la vida como vendedor de seguros. Se casó y tuvo hijos, pero los abandonó cuando, en los 60, se lanzó como gurú de todas las religiones. "Los hijos de su primer matrimonio, judíos ortodoxos, le desprecian", comentó David, un empleado del Centro de la Cábala de Jerusalén, a una periodista del diario El Mundo. "Consideran que no es verdaderamente religioso", añadió, e indicó que otros judíos ortodoxos incluso le pegaron.
Sobre si el famoso rabino es serio, el catedrático Moshé Idel, profesor de Cábala de la Universidad Hebrea de Jerusalén y principal fuente de Umberto Eco para El péndulo de Foucault, contestó: "Como hombre de negocios, por supuesto que es serio".
Los enemigos del rabino cuestionan sus métodos de recolectar fondos y su enriquecimiento. Dicen que Berg y su segunda esposa, Keren, tienen una fortuna de 20 millones de dólares con el tema.
En el Centro de la Cábala todo se vende: en el tercer piso del Hotel David Intercontinental se montó una galería con libros, ropa para adultos, ropa para niños y objetos artísticos.
Sin embargo, la vedette del marketing de la cábala es el agua mineral. Se trata de una botella de litro y medio proveniente de Canadá, bendecida por el rabino, quien "cambia la composición de sus átomos" y cuesta cinco euros, por lo mismo que en Israel se compran 12 botellas de agua. Pero claro, la de Berg "todo lo cura todo y lo permite", como por ejemplo que Berg tenga una sola cana.
Además del agua, todos los seguidores llevan un hilo rojo atada a la muñeca izquierda que se vende para proteger del mal de ojo. La cinta rodea cada tanto la tumba de la matriarca bíblica Raquel, en Belén, y luego lo venden.
Los 23 tomos del Zohar -libro clave para los cabalistas-, escritos de Berg y los hijos de su segundo matrimonio, joyas, velas, camisetas, agendas, calendarios, aceites y salvia para quemar en lugar del incienso de los cristianos son otros elementos a la venta. También se organizan "tours de energía cabalística" por Jerusalén, Galilea y por donde se hayan enterrado a santos y cabalistas medievales.
La diseñadora Donna Karan, Demi Moore y Elizabeth Taylor, Britney Spears, Barbra Streisand, Paris Hilton y Naomi Campbell se sumaron a las filas del controvertido rabino, siguiendo a Madonna.
La cantante, que tras su conversión se hace llamar Esther, llegó a Israel el miércoles y desde entonces se aloja con su marido, el cineasta Guy Ritchie, en la suite presidencial del exclusivo hotel, a 100 metros del Mediterráneo, a razón de 2.000 euros por noche. La habitación tiene 160 metros cuadrados, sala de cine privada, jacuzzi, sauna, pero "Esther" fue a las celebraciones vestida sencillamente con un vestido blanco la primera noche y un traje negro con un casquete, como manda la tradición judía para las mujeres casadas, la segunda.
Los jóvenes que trabajan para Berg no cobran sueldo alguno; se hacen llamar "soldados de la luz" y lo hacen sólo a cambio de sus bendiciones.