Las cardiopatías más frecuentes en estos niños son: canal auriculoventricular completo, comunicación interventricular, comunicación interauricular, persistencia del conducto arterioso, anomalías de la válvula mitral y tetralogía de Fallot. Pueden presentarse en forma aislada o combinadas entre ellas.
¿Cómo se dan cuenta los padres que su hijo tiene una enfermedad del corazón? A veces porque el niño presenta agitación o dificultad para respirar, insuficiente progreso de peso o coloración azulada (cianosis) en labios, mucosas y extremidades.
Pero la responsabilidad del reconocimiento y búsqueda de cardiopatía congénita no recae en los padres sino en el médico que tiene que solicitar la consulta con un cardiólogo infantil. Algunos niños con síndrome de Down, a pesar de tener cardiopatía congénita, no presentan soplos cardíacos ni los síntomas referidos.
Por eso, el cardiólogo infantil indicará la realización de un Ecocardiograma, estudio que permite la identificación precisa de una cardiopatía congénita. Este estudio, que es una ecografía del corazón, permite observar internamente las estructuras y válvulas cardiacas de forma indolora.
Si la ecocardiografia descarta la cardiopatía, la familia continúa con el seguimiento habitual con el pediatra. Si por el contrario se la detecta, el cardiólogo deberá determinar la conducta a seguir y, de requerirse el tratamiento quirúrgico, deberá decidir junto con el cirujano cardiovascular pediátrico la oportunidad para la solución.
Es interesante conocer que existe la posibilidad de descartar cardiopatía congénita en forma precoz durante el embarazo: mediante la ecocardiografia fetal a través del vientre de la mamá.
La indicación de este estudio proviene del médico obstetra y entre las numerosas causas de su pedido se halla la edad materna, antecedentes de hijos anteriores con cardiopatías o sospecha de enfermedades genéticas. Una de las mayores utilidades del diagnóstico fetal es que al detectarse algún problema el parto puede programarse en el centro más adecuado.
El niño con síndrome de Down puede presentar un corazón sano, o tener un defecto leve que sólo requiera control clínico, o presentar una cardiopatía congénita con necesidad de corrección quirúrgica. Aún en este caso, la situación es alentadora ya que los resultados quirúrgicos actuales son buenos y permite que estos niños realicen actividades similares a quienes no padecen cardiopatía.
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(*) PABLO MARANTZ es Jefe de Cardiología Pediátrica del Hospital Italiano de Bs.As. y Director del Consejo de Cardiología Pediátrica de la Sociedad Argentina de Cardiología.