Proscriben a un sacerdote carismático en Córdoba

Las misas realizadas por el padre Rubén Darío lograban convocar a creyentes de distintos barrios de la ciudad, sobre todo de los sectores más humildes

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Feligreses de una parroquia de barrio Kennedy protestaron ayer ante enviados del Arzobispado de Córdoba, por el traslado del cura de la iglesia del barrio. Aparentemente, se trataría de un sacerdote con «poderes sanadores», según los acólitos del lugar.
 
«A él le gusta decir que es sólo un intermediario entre Dios y los hombres, un cura intermediario», declaró a Canal 12 una de las feligreses que aseguraba que el religioso le había curado una sordera a su hijo.
 
Las protestas de la comunidad de la parroquia de barrio Kennedy incluyeron acusaciones contra los enviados del Arzobispado de distinto tenor. «Me siento orgulloso de pertenecer a la comunidad del padre Rubén Darío, no a la de ustedes: dictadores vestidos de hipócritas», gritó uno de los fieles a los representantes del Arzobispado.
 
Otro feligrés, en tanto, acuso a la Iglesia de trasladar al cura por cuestiones políticas.
 
Aunque por motivos muy distintos, el caso del cura Rubén Darío es el segundo problema que debe enfrentar el Arzobispado de Córdoba en pocas semanas, al ponerse la feligresía del lugar en favor de un sacerdote y en contra de las medidas que adopta la jerarquía de la Iglesia Católica.
 
El primer caso es el que contó como protagonista excluyente al padre Mariani, sacerdote de la iglesia de La Cripta, en el Cerro de las Rosas. Al contrario de Darío, Mariani no ganó la adhesión de los creyentes por virtudes sanadoras sino por haber confesado públicamente sus debilidades humanas, al reconocer en el libro «Sin tapujos», que había mantenido relaciones sexuales.