La nieta de Trotsky eligió residir en Israel, junto a su hijo ortodoxo

Yulia Axelrod, que llegó hace veinticinco años de la desaparecida Unión Soviética a Estados Unidos después de sufrir duras persecuciones. Tiene 68 años y residirá con su hijo David en el asentamiento judío Beitar Ilit

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Yulia Axelrod, nieta de León Trotsky, uno de los principales ideólogos de la Revolución Rusa de 1917, ha resuelto establecerse en Israel, "un Estado idiota", para estar cerca de su único hijo, miembro de la minoría judía ortodoxa y ultranacionalista.
 
"La verdad, yo no comprendo cómo la gente emigra a Israel. Yo lo haré para estar con mi hijo pues me quedé sola en el mundo y el ser más cercano es mi gato", dijo al rotativo a un cronista del diario.
 
El biznieto de Trotsky -asesinado a hachazos en México por un agente de los Servicios Secretos (KGB) de la ex URSS, a la sazón bajo el liderato de José Stalin- militó en Estados Unidos en la Defensa Judía, la organización del rabino extremista Meir Kahane.
 
"Estaba casualmente en Israel cuando el entierro de Kahane (asesinado por un egipcio en Nueva York), y me acuerdo de cómo mi hijo y sus amigos castigaron a los árabes; fue terrible", dijo.
 
Axelrod dijo al rotativo de Tel Aviv que el hecho de que su hijo hubiese adoptado la ortodoxia religiosa y sea un militante del nacionalismo judío "es mi tragedia, y también que viva en Israel".
 
En cuanto a Trotsky, cuyo apellido original era Bronenberg, la nieta dijo que "no tengo ninguna relación con él, nunca lo vio y las cosas que se dicen sobre él me ponen nerviosa".
 
"El que mi hijo haya llegado a Israel, y yo ahora detrás de él, es la consecuencia de la estúpida revolución de Trotsky y sus amigos, que dispersó a todos por todo el mundo", comentó.
 
El ex director de una organización israelí Nativ, que promovió la emigración a Israel de los judíos soviéticos, Yaacov Kedmi, dijo que "no hay que juzgar ligeramente los juicios de Yulia Axelrod", que abjura de toda religión y de toda identidad nacional.
 
"Quien no haya sufrido las persecuciones que (en la URSS) padecieron ella y su familia durante años y huyendo de su identidad, difícilmente pueda comprender sus declaraciones", agregó.