La médula ósea es un tejido graso y suave que se encuentra dentro de los huesos y produce células sanguíneas (glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas). Los glóbulos rojos transportan oxígeno por todo el cuerpo. Los glóbulos blancos actúan para evitar infecciones. Las plaquetas ayudan en la coagulación de la sangre.
Los trasplantes de médula ósea están indicados en los siguientes casos:
1- Cuando hay deficiencia de glóbulos rojos (anemia aplástica) y de glóbulos blancos (leucemia o linfoma)
2- En los tratamientos agresivos contra el cáncer (quimioterapia o radioterapia)
3- En las enfermedades hereditarias (genéticas) tales como la talasemia
4- En los trastornos del sistema inmunológico, tales como la neutropenia congénita y el síndrome de inmunodeficiencia combinada severa
Se extrae la médula ósea de la parte superior del hueso de la cadera (la cresta ilíaca), mientras el paciente se encuentra despierto y sin sentir dolor (bajo anestesia local). Inmediatamente se filtra, trata y trasplanta la médula ósea. Otras veces, ésta se congela y se guarda para su uso posterior.
Luego, se transfunde (inyecta) la médula ósea a través de una vena (vía intravenosa). La médula ósea inyectada retorna por sí sola, de manera natural, hasta las cavidades óseas pre-establecidas, en donde crece rápidamente para reemplazar a la antigua médula ósea.
Los trasplantes de médula ósea prolongan la vida de pacientes que, de otro modo, morirían. Sin embargo, como sucede con todos los trasplantes de órganos vitales, es difícil encontrar donantes de médula ósea y el costo de la cirugía es muy alto.
El donante es, por lo general, un hermano con tejido compatible. Mientras más hermanos tenga el paciente, mayores serán sus probabilidades de conseguir la compatibilidad correcta. En ocasiones, las personas que no guardan parentesco con el paciente actúan como donantes de médula ósea para un trasplante.
Fuente: Procedimientos Médicos