Un mendocino que dice hablar con la Virgen atrae multitudes

Se llama Manuel Yanzón, y hace cuatro años que aduce haberse comunicado con María Rosa Mística, en uno de los lugares más pobres de Mendoza, El Algarrobal. La Iglesia acompaña pero "no promueve" el fenómeno

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Manuel Yanzón está de rodillas y cientos de cámaras de fotos digitales son disparadas al aire porque, al parecer, la tecnología es más sensible que la retina humana para captar la imagen de la Virgen. Todos tratan de tener su instantánea, pero Manuel es el único que puede verla. Así ocurre desde hace cuatro años, cuando según él por primera vez la virgen María Rosa Mística le dio un mensaje.

Para algunos el ambiente huele a rosas, y otros no soportan la congoja y lloran en el barrio Victoria de El Algarrobal (Las Heras), una de las zonas más pobres de Mendoza. ?Dicen que olía a rosas y que se sentía?, relata con sus ojos celestes bien abiertos Elsa, que desde hace tres años adora a la Virgen en ese lugar.

Luego del ?trance? de la tarde (segundo del día), Manuel anuncia que la Virgen le ha dicho que 53 de los presentes deben dejar de fumar y que le ordenó que le regalara una imagen a una madre desesperada.

Manuel Yanzón asegura que el 27 de julio de 2000 vio a la Virgen por primera vez y pocos días después le curó la sordera y otros problemas de salud que acarreaba tras un accidente. Desde entonces, con el boca a boca como medio de comunicación y con la fe y la desesperación como promotoras, miles de personas de todo el país son parte del fenómeno que por momentos toma tintes cuasi mágicos.

La Iglesia mendocina acompaña pero ?no promueve? el fenómeno de El Algarrobal. Igual, toman los testimonios que salen de allí para realizar un seguimiento del caso. Por ahora la orden de monseñor José María Arancibia es no dar a conocer los mensajes. Muchos de los que Manuel transmite están destinados a los sacerdotes y a la Iglesia Católica.