El film colectivo "18-J", coproducido entre el Incaa y numerosas productoras argentinas y en homenaje a las víctimas del atentado a la AMIA, ocurrido exactamente hace diez años, tuvo anoche su avant premiere en el cine América, y a ella asistieron personalidades de la colectividad judía, intelectuales, artistas y otros vinculados al cine y a los derechos humanos.
La película está integrada por diez cortos de diez minutos cada uno, debidos a Israel Adrián Caetano, Daniel Burman, Lucía Cedrón, Alejandro Doria, Alberto Lecchi, Marcelo Schapces, Carlos Sorín, Juan Bautista Stagnaro, Mauricio Winrot y Adrián Suar.
La proyección se enmarcó en las actividades conmemorativas que se realizan en estos días por los diez años del atentado, del que varios presentes señalaron el presunto encubrimiento de los culpables por parte del gobierno de Carlos Menem. El estreno de "18-J" está previsto para octubre.
En tal sentido, Adriana Aizemberg, protagonista del episodio de Lucía Cedrón, en el que un matrimonio espera viajar a Israel a visitar a su hija, mientras el atentado da una vuelta de tuerca a la historia, es excéptica en cuanto a que el caso se esclarezca.
"La Justicia en este país fue absolutamente ineficaz y los culpables deberían haber pagado todo lo que hicieron, tanto dolor que causaron, a judíos y a no judíos; hubo complicidad oficial en aquel momento y creo que en realidad no se los va a encontrar nunca", señaló Aizemberg.
La actriz señaló sin embargo la actitud del presidente Néstor Kirchner, que se acercó "de una manera muy humilde al acto realizado hoy, en el que estuvo como un ciudadano más entre la gente y sin ocupar el palco oficial".
En cuanto a la película, "tuve la suerte de que me convocaran y que el guión de Lucía me haya gustado muchísimo, ya que es una chica joven, que no es judía, pero en sólo diez minutos pudo resumir una historia".
"Ella tiene una mirada distinta, de una persona joven -continuó-, porque lo que sucedió no pertenece sólo a la comunidad judía sino que nos hirió a todos los argentinos", dijo Aizemberg.
Por su parte, Norman Erlich, su marido en la ficción, destacó la escena diaria, cotidiana, que juegan entre ambos y que será una de las últimas que tendrán en vida, "ya que el departamento del matrimonio queda en la esquina de la AMIA, y es todo lo que puedo decir".
Con su simpatía habitual, el cómico devenido actor dijo ser muy "descreído de todos los actos de la Justicia en la Argentina; con la embajada de Israel no se hizo nada y tampoco con la AMIA".
"En el momento del hecho se borraron todas las huellas, se eliminó todo lo que pudiera dar pistas, se destruyó todo lo posible; entonces, ¿quué se puede esperar a diez años de distancia? -dijo-. Ya la época infame se encargó de borrar lo sucedido."
Carlos Sorín, director del episodio "La memoria", que cierra con marcada emoción el film con el solo recurso de las fotos de los muertos, destacó que para su corto "no quería hacer ficción; quería encararlo como documental, pero sin usar el material visto en televisión".
"Decidí trabajar con las fotos de las víctimas, cuando ellos eran felices y tenían expectativas, cuando vivían; así están todas, una a continuación de otra, y el efecto producido me parece bastante intenso", añadió.
El realizador de "Historias mínimas" y la inminente "El perro", dijo que su recurso "transforma el número de 85 víctimas en gente real y no sólo eso: gente igual a nosotros".
Sorín destacó la importancia de "18-J" para mantener la memoria y desterrar futuros horrores, pero ante la pregunta sobre si espera que la Justicia argentina dilucide el caso fue taxativo: "No. Pienso que no".