El primer ministro británico Tony Blair recibió este viernes una nueva y desagradable señal de su baja de popularidad, al perder su partido un escaño en uno de los bastiones del laborismo, y al ganar otro con las justas en una segunda circunscripción popular que tradicionalmente le era favorable.
En paralelo, el laborismo ganó ajustadamente una elección parcial en la vecina ciudad de Birmingham, pero sólo por 500 votos, una masiva reducción con respecto a la mayoría de 12,000 votos que obtuvo en las elecciones parlamentarias de 2001, o sea con una pérdina de 26% de adhesiones.
Ambos comicios, realizados el jueves tras la muerte de un diputado y la partida de otro, nombrado secretario general del Consejo Europeo, han hecho pagar a Blair su política y muy en particular su apoyo a la guerra en Irak, que Estados Unidos lanzó en 2003 con su plena cooperación.
El tema de Irak es considerado como particularmente significavo, ya que Leicester y Birmingham tienen una fuerte proporción de electores musulmanes, hindúes y sijs, oriundos del sur de Asia, muchos de los cuales se oponían a la guerra.
La elección del jueves fue realizada al día siguiente de la publicación de un informe oficial según el cual Tony Blair llevó a su país a la guerra en base a informaciones poco fiables de los servicios secretos en torno a las armas de destrucción masiva que presuntamente poseía Irak y que nunca fueron halladas.
El informe, producto de la investigación realizada por el ex alto funcionario Lord Butler, dispensó sin embargo al gobierno de Blair de haber deliberadamente intentado agravar la amenaza iraquí para justificar la guerra.
A comienzos de junio, el partido laborista del primer ministro británico, Tony Blair, sufrió una severa sanción en las elecciones locales, en las que perdió 477 concejales, según los resultados de 165 de las 166 circunscripciones en juego.
Varios miembros del gobierno laborista admitieron en esta ocasión que las elecciones locales suponían un revés y lo atribuyeron más al descontento por la guerra en Irak que a razones de política doméstica.
Tony Blair tendrá este viernes sin embargo un motivo de satisfacción. La principal fuerza de oposición, el partido conservador, que sin duda será su principal adversario en las elecciones generales que deben realizarse el próximo año, llegó en tercer lugar en Birmingham y Leicester.