"El Ministerio de Relaciones Exteriores nos indicó que advirtiéramos a nuestros soldados de que no llevaran camisetas y banderas del Flamengo, que podrían ser lucidas por algunos militares en momentos de ocio", informó a EFE el coronel Luiz Felipe Carbonell.
Carbonell, encargado de las relaciones públicas del Ejército de su país en la isla caribeña, comentó que se han querido tomar las medidas posibles para reforzar la imagen de solidaridad que la tropa brasileña pretende llevar a la ex colonia francesa.
El militar de 48 años, 30 de ellos en dedicados a la carrera castrense, subrayó que los efectivos brasileños fueron informados de la importancia que los haitianos dan al culto del vudú.
Carbonelll explicó que respecto a esa costumbre no existe ninguna preocupación, a no ser la de evitar incomprensiones culturales.
"El vudú no es necesariamente una preocupación para nosotros que vivimos en un país donde el sincretismo religioso está bastante presente", puntualizó.
En el mayor país sudamericano, donde el 70 por ciento de sus cerca de 175 millones de habitantes son católicos, una significativa parte de la población profesa la "umbanda", una religión con origen africano y que tiene elementos parecidos al vudú.
"En Haití nos empeñaremos en demostrar que somos un grupo en misión de paz que quiere ayudar a reconstruir el país y buscará una interacción armoniosa con su gente", informó el coronel que ya comandó el Regimiento de Caballería Mecanizada del estado de Santa Catarina (sur).
En ese sentido, Carbonell dijo que ha coordinado la realización de pancartas y otros impresos que serán distribuidos a los habitantes de la nación caribeña y a los 1.200 soldados de Brasil que empezaron a desplazarse hoy a dicho país.
Destacó que esas piezas gráficas buscarán aclarar y reforzar el sentido de la misión de Brasil, que se concentrará en puestos de control de carreteras y caminos, labores de seguridad con autoridades y edificios públicos y en la asistencia a la población civil.
Además, fue elaborado un diccionario en creole, francés, inglés, portugués y español para facilitar la comunicación de los soldados brasileños con los haitianos, así como con los militares de otros países con los que actuarán en conjunto.
Hasta ahora, Argentina, Chile y Canadá han asegurado que contribuirán con tropas para la fuerza multilateral, que tiene previsto permanecer en la isla al menos los próximos seis meses.
"Estamos llevando camisetas de la selección brasileña de fútbol que pretendemos regalar a la población de Haití pues sabemos que tiene una gran simpatía por nuestro equipo", declaró.
Carbonell agregó que su país es muy admirado en Haití gracias al fútbol y que confía en que eso facilite la aproximación de los soldados brasileños con los haitianos.
"En la medida de lo posible y debidamente autorizados por la ONU y el alto comando de la fuerza, queremos jugar partidos amistosos entre futbolistas de nuestro ejército y equipos haitianos", declaró.
Para apoyar esa iniciativa, el gobierno de Brasil donó a Haití decenas de pelotas de fútbol y uniformes futbolísticos, además de otros materiales propios para la práctica de distintas modalidades deportivas.