Una avioneta Piper PA-34 que se encontraba perdida desde el viernes pasado fue encontrada esta mañana estrellada en la ladera del cerro Medina, a unos 50 kilómetros al noreste del Aeropuerto de esta ciudad, y se estima que sus tres tripulantes fallecieron.
El vocero de la Fuerza Aérea Argentina, comodoro Jorge Reta informó que el hallazgo lo hizo un avión Hércules C-130 que desde hace dos días estaba participando de las tareas de localización y rescate, y esta mañana partió una expedición terrestre al lugar.
El aparato accidentado era piloteado por su propietario, Rubén Groisman, quien se dirigía desde Buenos Aires a la provincia de Salta.
Groisman es un empresario del rubro informática, tiene 51 años, y viajaba junto a su amigo Juan Carlos Colimet, mecánico de aviones; y Antonio Céspedes, piloto de la Fuerza Aérea que iba a visitar a parientes suyos en Salta.
Los tres también tenían previsto ver otro avión que Groisman pretendía comprar en la provincia norteña.
El Piper PA-34 de Groisman tenía radares de última generación, pero carecía de la alarma RT, que hubiera permitido ser hallado rápidamente por el Hércules de la Fuerza Aérea.
Roberto Berganza, amigo de Groisman, remarcó que el piloto "vuela desde hace más de diez años", y estimó que "los abrazó la nube en la tormenta", en declaraciones a un diario local.
Si bien tenía 500 horas de vuelo, Groisman nunca había recorrido el norte argentino, aunque si lo había hecho Céspedes.
El viernes pasado, alrededor de las 10 de la mañana, se comunicó por radio con la torre del aeropuerto Benjamín Matienzo, de Tucumán cuando se encontraba a unos 40 kilómetros al norte de esta ciudad, y le dijo al operador que iba a volar con aproximación visual a 1.500 metros de altura y en ascenso.
Poco después, cuando atravesaba una capa de nubes, la comunicación se cortó súbitamente, por lo que el lugar aproximado de la caída pudo establecerse desde el primer momento, pero las malas condiciones climáticas retrasaron el hallazgo hasta hoy.