La quiebra de Parmalat en Italia no afectaría a la filial argentina

Ayer se declaró falso un documento que avalaba la liquidez de la empresa. En la Argentina, la compañía se encuentra ?en su mejor momento?. Las acciones se derrumbaron ayer 66% en la Bolsa de Milán

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En un nuevo escándalo, que muchos comparan con el del gigante energético Enron que sacudió a los EE.UU. hace dos años, el colapso de Parmalat, líder mundial de la leche larga vida, con intereses en la Argentina, provocó también un terremoto político, indica un matutino porteño.

La virtual quiebra ocurre en un mercado ya marcado por el crac de la firma Cirio y por los Tango-bonds que golpearon a 450.000 pequeños ahorristas, y en momentos en que el sistema bancario está siendo cuestionado por su falta de transparencia y de controles.

Si bien la empresa ya navegaba en aguas turbulentas desde hace meses -algo que obligó a su fundador, Calisto Tanzi, a ceder el lunes pasado el timón a Enrico Bondi, un experto en recuperación de empresas-, el golpe de gracia llegó ayer con la noticia de un agujero negro de nada menos que 4000 millones de euros en las cuentas de Bonlat, una de sus filiales con sede en Islas Caimán.

Documento falso
En un comunicado que significó el comienzo de la caída libre de sus títulos, Parmalat informó que Bank of America declaró falso un documento que avalaba su liquidez por un total de u$s4900 millones.

Así, la agencia calificadora Standard & Poor?s -que ya había bajado ratings recientemente-, por la tarde redujo las notas del grupo de "CC" a "D", al considerar que la empresa estaba en default, luego de haber incumplido un pago de u$s400 millones a inversores minoritarios en su unidad de Brasil, Parmalat Emprendimentos e Administraç?o.

Situación en la Argentina
La crisis que enfrenta la casa matriz de Parmalat en Italia, paradójicamente, encuentra a la filial argentina en su mejor momento.

La compañía italiana llegó al país en 1992 con la compra de la empresa La Vascongada, y después de varios años de acumular balances negativos parece haberle encontrado la vuelta al mercado argentino, en gran parte gracias a la devaluación del peso que tornó mucho más competitivos internacionalmente sus productos, indica el matutino.

En la actualidad, la empresa cuenta con dos plantas de producción en la provincia de Buenos Aires, en Pilar y Chascomús, que emplean a más de 1200 trabajadores. La firma se ubica en el segundo pelotón de las compañías lácteas, junto con Williner y Milkaut y detrás de las líderes SanCor y Mastellone/La Serenísima.

Parmalat Argentina proyecta terminar el año con una facturación de $190 millones, lo que implica un crecimiento del 11% frente a 2002, y pelea los primeros puestos en varias categorías de alto valor agregado, como quesos untables, postres y flanes y dulce de leche.

Sin cambios
En la filial local destacan que la crisis de su casa matriz no afectará su sistema de producción en la Argentina, al menos por el momento. "Seguimos abasteciendo al mercado en forma totalmente regular y continuamos con el programa previsto de lanzamiento", dijeron en la compañía.