Cargill calificó de falsas las denuncias realizadas por la AFIP

La Administración Nacional de Ingresos Públicos acusó a las siete cerealeras más importantes por presunta evasión impositiva. A partir de esto, la empresa desmintió que opera con empresas fantasmas y le contestó mostrando los balances

La denuncia de la AFIP contra siete grandes cerealeras por presunta evasión impositiva y ventas a empresas fantasmas en paraísos fiscales derivó en una fuerte respuesta por parte de Cargill Argentina que rechazó las imputaciones y las calificó de "falsas".

Si bien el ente recaudador no identificó a las empresas denunciadas, la principal exportadora agroindustrial del país se consideró incluida "de facto" en el listado por haber sido auditada por la AFIP.

Por ese motivo advirtió que "en modo alguno podemos admitir o tolerar sospecha sobre nuestra conducta o nuestras prácticas comerciales", a la vez que utilizó parte de sus balances anuales para retrucar las acusaciones del organismo que preside Alberto Abad.

"Entre 1997 y 2001, Cargill abonó en concepto de Impuesto a las Ganancias un monto 3,5 veces superior a lo que la AFIP atribuye a siete empresas. Es decir, mientras que el ente recaudador informó que en ese lapso el grupo de empresas acusadas abonó por Ganancias $19 millones derivadas de ventas por $22.400 millones, la multinacional norteamericana sostuvo que pagó $66,1 millones por el mismo impuesto. Del balance se desprende que entre el 97 y 2001, generó ventas por $10.676,2 millones y ganancias "antes de impuestos" por $204,4 millones. Y de los $66,1 millones que dejó al fisco por Ganancias, la compañía informó que $41,3 millones fueron originados en el país y el resto en el exterior.

En otro párrafo de la carta que envió a sus clientes y proveedores, Cargill Argentina también desmintió "que opere a través de firmas fantasmas, sino que posee una sucursal en Uruguay con domicilio en Montevideo y claramente identificada como Cargill SACI-Sucursal Uruguay".

La multinacional norteamericana explicó que la razón por la cual debe operar con la filial uruguaya "radica en que la legislación argentina introduce rigideces operativas que son incompatibles con la flexibilidad necesaria para la comercialización internacional de cereales y oleaginosas".

Pero además aclara que la sucursal "consolida operaciones, a los fines contables e impositivos en Cargill, lo cual significa que no sólo abona y ha abonado en el pasado el impuesto a las Ganancias sobre sus utilidades obtenidas en el país, sino también sobre las generadas por su sucursal en Uruguay".

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