Un portavoz de la compañía confirmó que la firma ha presentado hoy la declaración de insolvencia ante un juzgado de Nuremberg (sur del país), con el fin de proceder al saneamiento de la empresa.
Los expertos contaban ya con este paso después de que la semana pasada fracasaran las negociaciones con el fabricante turco de artículos electrónicos Beko para lograr un nuevo inversor.
El grupo Grundig, que en 2001 registró unas pérdidas netas de 150 millones de euros (161 millones de dólares), es una de las empresas tecnológicas con más tradición en Alemania y cuenta con más de 5.300 trabajadores en todo el mundo.
Desde hace más de un año la firma buscaba un nuevo inversor que le permitiera mejorar su situación financiera. Antes del fracaso de las conversaciones con la turca Beko, Grundig intentó alcanzar un acuerdo con el grupo taiwanés Sampo, que finalmente no pudo lograrse.
La firma alemana nombró el pasado martes como nuevo presidente a Eberhard Braun, un directivo con amplia experiencia en saneamiento de empresas y gestión de insolvencias.