Llegan a Luján los primeros fieles

Los creyentes que logran recorrer los 70 kilómetros, que separa a Liniers de la Basílica, se emocionan ante la imagen atípica que perciben. Banderas argentinas rodean la imagen de la Virgen, que fue bajada del camarín en el que está situada habitualmente

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Como es habitual desde 1975, miles de jóvenes marcharon hacia el templo en Luján, para dar muestra de su fe cristiana y para agradecer a la virgen y cumplir promesas realizadas con anterioridad.

Algunos jóvenes comenzaron a arribar anoche a la Basílica de Luján luego de una extensa jornada de peregrinación, que partió al mediodía desde el barrio porteño de Liniers con el lema "Madre, abrázanos fuerte. Queremos un pueblo de pie".

Muchos peregrinos lograron su deseo de cumplir con la caminata de 70 kilómetros para llegar hasta la Basílica. Al llegar a Luján, los jóvenes fieles se encontraron con un escenario atípico, dado que fueron quitados todos los bancos del interior del templo para ubicar en el presbiterio de la nave central la imagen de la Virgen, que fue bajada del camarín en el que está situada habitualmente.

El templo poblado de insignias celeste y blanco se emocionaron ante la presencia de la imagen de la Virgen. Decenas de sacerdotes aguardaban la llegada de los fieles para ofrecerles la posibilidad de confesarse y bendecir los objetos religiosos que se llevan a la tradicional peregrinación.

A cada hora se celebra la Eucaristía, que permite a los fieles coronar con ese sacramento la jornada de reflexión y plegarias. Los recién llegados descansaran y recuperaran fuerzas hasta que comience la misa central, cuyo inicio está previsto para la 7 de la mañana.

Según consignaron los organizadores de la peregrinación, la caminata se desarrollaba "con total normalidad" y contaba, tal como se había anunciado, con el apoyo logístico de 5 mil voluntarios y de 60 puestos sanitarios.

Preparativos
Antes de emprender la peregrinación, el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, impartió la bendición a los fieles que la componen y los impulsó a portar banderas argentinas que fueron lucidas a lo largo de todo el trayecto.

Este año, los peregrinos cumplirán con dos gestos: uno solidario, que consistirá en la donación de alimentos no perecederos que se podrán dejar en San Cayetano o en la parroquia más cercana a su domicilio, y en el gesto de unidad nacional, evidenciado al marchar con banderas argentinas.

Al despedir la imagen cabecera de la peregrinación, el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Jorge Lozano, pidió a la Virgen de Luján por "todos los que no tienen trabajo y viven en la miseria, por los que esperan justicia y son pisoteados y humillados".

"Que al peregrinar, María nos ayude y lleve las intenciones de todos los que vivimos en este país. Por los que no tienen trabajo y eso los entristece y los hace vivir en la miseria. Por los que esperan justicia, no la encuentran, los versean, son pisoteados, humillados y se sienten decepcionados. Por los que tienen tristeza en el corazón. Por los enfermos que sufren en el cuerpo y la
soledad en el espíritu", señaló Lozano.

Además, el obispo auxiliar de Buenos Aires manifestó que la peregrinación "no nos aquieta sino que nos moviliza en el diálogo y en la oración".

Al explicar el lema, el prelado indicó que los jóvenes le piden a la Virgen que "nos abrace fuerte para que podamos sentir su protección y así estar de pie para buscar juntos una salida para que la Patria este mejor".

La llegada a Luján de la columna principal con la imagen de la Virgen que habitualmente está dentro del Santuario de San Cayetano se producirá entre las 6:00 y las 7:00 de la mañana del domingo próximo, de acuerdo con lo estimado por los organizadores. Aunque ya comenzaron a arribar los primeros fieles.

A las 7:00 del domingo, el arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado de la Argentina, Jorge Bergoglio, presidirá la misa central con la cual será cerrada la peregrinación.

La celebración, que se realizará en un altar levantado en la Plaza Manuel Belgrano frente a la Basílica, será concelebrada por los obispos de la provincia eclesiástica.

Los organizadores del evento indicaron que el lema de este año surgió de una "lectura atenta" de las intenciones de los peregrinos que marcharon hacia Luján el año pasado.

"En esos pedidos, señalaron, había un grito en común, expresado en un lenguaje sencillo, directo y muy confiado, que pedía a María que nos consuele y nos dé esperanza para seguir caminando".

Como todos los años, habrá puestos sanitarios, en especial de la Cruz Roja y de otras entidades de bien público. y de apoyo que estarán ubicados a lo largo del camino, al tiempo que también habrá sacerdotes administrando el sacramento de la confesión, tanto en la ruta como en la Basílica de Luján.

La historia
La tradicional peregrinación comenzó en 1975, impulsada por un grupo de sacerdotes y jóvenes que la vislumbraron como una posibilidad de canalizar la fe popular.

En aquellas primeras ediciones concurrieron alrededor de 30 mil jóvenes, mientras que en las últimas, la Policía siempre estima una cifra de participantes por encima del millón de personas.