Las principales proveedoras de tragamonedas con operaciones en Argentina estarían analizando la posibilidad de abrir fábricas en el país para exportar las máquinas a otros mercados internacionales y para cubrir la demanda del mercado interno, con el objetivo de sustituir las importaciones, encarecidas por la devaluación del peso. Las dos empresas que habrían tomado la delantera serían CIRSA y Boldt, que estarían avanzando en la búsqueda de regiones para establecer las plantas de ensamblado.
En la Argentina, el parque de tragamonedas superaría hoy las 9000 unidades, la mayoría de las cuales fueron provistas por CIRSA, Boldt, SLI y CODERE, filial del holding español Recreativo Franco.
Si bien la crisis golpeó al sector de juegos, a tal punto que disminuyó casi 50% la recaudación, existe un mercado potencial constituido por diferentes operadores que hoy están expectantes por participar en el negocio y que esperan diferentes resoluciones de gobiernos provinciales para expandir sus actividades en este segmento.
En el caso de Boldt habría evaluado la eventual instalación en Córdoba, aunque tomará la decisión luego de conocerse la modalidad de licitación que el gobierno de Juan Manuel de la Sota utilizará para la instalación de tragamonedas en hoteles, bingos y casinos.
En la Capital Federal habría posibilidades de instalar nuevas máquinas si se aprueban los respectivos proyectos legislativos y el Hipódromo de Palermo se sumaría a la movida gracias a una resolución de Lotería Nacional, que autorizaría al grupo concesionario a instalar tragamonedas en el establecimiento. Por otro lado, las agencias de lotería también pujan por participar de la actividad.
En el sector se estima que existe un demanda potencial de más de 5.000 tragamonedas en todo el país, siempre que se concreten los proyectos en danza ya que algunos generan ciertos roces y desencuentros de carácter político.
Las máquinas actuales son todas importadas y sus costos varían de acuerdo con la complejidad de sus componentes tecnológicos: van desde los u$s6.000 hasta los u$s35.000, pero en el mercado se habla de un precio promedio de u$s10.000 por unidad, a lo que hay que agregarle un alto componente arancelario para importarlas que asciende a 67% del valor total.
Mientras tanto, CIRSA anunció su intención de construir en el país el segundo barco casino dentro de dos años para lo cual invertirá u$s35 millones y contratará a un astillero local. El grupo español asumirá estos gastos luego de que Lotería Nacional se comprometiera a extender el contrato de concesión del Casino Flotante por otros cinco años.