Escuchar los latidos del corazón al apoyar la cabeza en una almohada puede ser una experiencia desconcertante, aunque común. Según explicó el cirujano estadounidense Anthony Youn en un video en sus redes sociales, esta percepción suele deberse a la cercanía de la arteria carótida con el oído interno.
Estas arterias, ubicadas a ambos lados del cuello, son responsables de llevar sangre al cerebro, la cara y el cuello. Cuando se recuestan de lado, el contacto entre la arteria y la almohada amplifica el sonido del flujo sanguíneo, especialmente en condiciones de tranquilidad donde el ruido externo es mínimo.
Youn aclaró que esta situación, en la mayoría de los casos, no debería ser motivo de preocupación. Sin embargo, advierte que si los latidos se perciben de manera constante o en posiciones distintas, como estando de pie, podría tratarse de una afección conocida como tinnitus pulsátil.
Tinnitus pulsátil: cuando el corazón se “escucha”
El tinnitus pulsátil se manifiesta como un ruido interno rítmico que coincide con los latidos del corazón, y puede sentirse en una o ambas regiones del oído o la cabeza.
Según Tinnitus UK, afecta a aproximadamente el 10% de las personas con tinnitus, un trastorno auditivo que, en general, implica zumbidos, silbidos u otros ruidos no relacionados con fuentes externas.
Aunque el tinnitus pulsátil se considera benigno en la mayoría de los casos, su aparición puede ser señal de desequilibrios en la salud cardiovascular o metabólica. Este tipo de tinnitus se produce cuando los sonidos del flujo sanguíneo se vuelven audibles debido a alteraciones en las arterias cercanas al oído o en otras estructuras vasculares.
Factores comunes detrás del tinnitus pulsátil
Entre las causas más habituales de este fenómeno se encuentran los incrementos en el flujo sanguíneo, que pueden hacer que este se vuelva más ruidoso. Según Youn, actividades como el ejercicio intenso o incluso estados fisiológicos como el embarazo pueden generar este efecto debido a la mayor demanda de oxígeno y nutrientes en el cuerpo.
De manera similar, el consumo elevado de cafeína puede acelerar el ritmo cardíaco, intensificando la percepción de estos sonidos internos.
Otra causa común es la hipertensión arterial, ya que la presión elevada puede generar turbulencias en el flujo sanguíneo, haciéndolo más audible. Por su parte, afecciones metabólicas como el hipertiroidismo —caracterizado por una actividad excesiva de la glándula tiroides— pueden desencadenar síntomas similares debido al aumento del metabolismo basal.
La aterosclerosis, un endurecimiento progresivo de las arterias, es otro factor importante. Este trastorno provoca que las paredes arteriales se vuelvan menos elásticas, lo que dificulta el flujo de sangre y genera ruidos que el oído interno puede captar. Además, la pérdida de audición, especialmente cuando es causada por un tímpano perforado, puede hacer que los sonidos internos del cuerpo sean más notorios. En estos casos, el cerebro compensa la falta de estímulos externos amplificando los sonidos internos, incluyendo los del flujo sanguíneo.
Cuándo buscar ayuda médica
Si bien escuchar los latidos del corazón ocasionalmente al acostarse no es motivo de alarma, el tinnitus pulsátil persistente o acompañado de otros síntomas, como mareos, pérdida de audición o dolor de cabeza, requiere una evaluación médica. Youn sugirió que este fenómeno puede ser una señal de desequilibrios en el sistema cardiovascular, metabólico o nervioso.
El Servicio Nacional de Salud británico (NHS) explicó que el tinnitus, en cualquiera de sus formas, afecta a más de 7,6 millones de personas en el Reino Unido. Identificar la causa subyacente, ya sea benigna o más grave, es clave para determinar el tratamiento adecuado.
El ruido rítmico que acompaña a los latidos del corazón, aunque a menudo inofensivo, puede revelar pistas importantes sobre la salud general de una persona.
Desde causas simples como el apoyo de la arteria carótida sobre la almohada, hasta condiciones más complejas como el tinnitus pulsátil, este fenómeno resalta la necesidad de escuchar al cuerpo y prestar atención a los síntomas persistentes.