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Qué son y cómo funcionan las máscaras con fototerapia, la tendencia que promete una piel sana

Cada vez más personas incorporan estos dispositivos a su rutina diaria, aunque la ciencia todavía estudia hasta dónde llegan sus efectos y cuáles son sus límites

Las máscaras LED de uso doméstico ganaron presencia en el cuidado personal, aunque sus resultados dependen de la frecuencia, la potencia y el uso sostenido (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las máscaras de fototerapia con LED llevan años ganando espacio en el mercado de cuidado personal, impulsadas por la promesa de intervenir sobre el acné, las arrugas, las rojeces o las manchas a partir de distintas frecuencias de luz. El interés creció junto con la proliferación de dispositivos para uso doméstico, pero lo que la ciencia puede afirmar sobre su funcionamiento real es más acotado de lo que suele aparecer.

Un trabajo publicado en International Journal of Molecular Sciences sobre fotobiomodulación en dermatología explica que la luz no interactúa de la misma manera con toda la piel: algunas bandas se absorben cerca de la superficie, mientras otras alcanzan capas más profundas del tejido. Esa diferencia ayuda a entender por qué distintas frecuencias se investigan para fines distintos, aunque el mismo estudio aclara que ninguna garantiza por sí sola un resultado clínico uniforme.

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La piel absorbe, dispersa y refleja la luz de manera desigual

Cuando la luz incide sobre la piel, una parte se refleja, otra se dispersa y otra se absorbe. En ese recorrido intervienen componentes como la melanina, que determina la pigmentación, y la hemoglobina, responsable del transporte de oxígeno en la sangre, además de proteínas estructurales del tejido como el colágeno y la elastina.

La luz roja, la azul y el infrarrojo cercano interactúan de manera diferente con la piel y se investigan para distintas afecciones dermatológicas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La revisión científica detalla que las frecuencias más cortas tienden a dispersarse antes, mientras que la luz roja y el infrarrojo cercano, la franja del espectro que va más allá del rojo visible y posee mayor capacidad de penetración, pueden alcanzar mayor profundidad en el tejido. Aun así, los autores subrayan que no existe una regla fija aplicable a todos los casos: la penetración depende de la región corporal, del tipo de piel, del tejido analizado y del modelo utilizado para estimarla.

Esa variabilidad es central para interpretar la expansión de estos dispositivos. Los efectos atribuidos a una emisión determinada no dependen solo del color visible, sino también de la dosis de energía, la irradiancia (la potencia de luz que llega a la piel por unidad de superficie), el tiempo de exposición y la afección que se busca tratar.

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Los estudios clínicos son prometedores, pero no equivalen al uso hogareño

Buena parte del interés en la fotobiomodulación surge de estudios sobre respuestas celulares a determinadas frecuencias de luz. En dermatología, la luz roja y el infrarrojo cercano figuran entre las regiones más investigadas por su posible relación con procesos vinculados al colágeno y a la reparación del tejido cutáneo.

Los dispositivos para el hogar suelen emitir menos energía que los equipos profesionales, por lo que no reemplazan una indicación médica (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una revisión publicada en Forum Dermatologicum, que relevó ensayos clínicos, estudios observacionales e investigación traslacional en PubMed, Embase y Cochrane entre 2000 y 2026, concluye que los dispositivos de uso doméstico entregan en general menor irradiancia y fluencia que los equipos profesionales, y que la validación independiente de su eficacia es limitada. El beneficio clínico, señala la revisión, depende en gran medida de la frecuencia de luz utilizada, la fluencia y la calidad del dispositivo.

Esa brecha entre el entorno clínico y el doméstico no implica que todos los aparatos de uso personal produzcan el mismo efecto. Algunos de ellos, como la Dreame Chrona, que afirma combinar cinco frecuencias de luz, o la Omnilux Contour Face, que se presenta con aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y presencia en literatura científica sobre uso doméstico, representan una generación de equipos que trasladan al hogar configuraciones antes circunscritas al entorno clínico.

Los resultados pueden variar de manera considerable según la potencia del equipo, la distancia respecto de la piel, la regularidad del uso y el problema dermatológico de que se trate. Un dispositivo hogareño no reemplaza una indicación médica ni un tratamiento profesional.

La luz azul tiene respaldo en acné, aunque con alcance limitado

La evidencia sobre luz azul muestra beneficios posibles para el acné leve a moderado, aunque los resultados varían entre estudios y dispositivos (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el caso del acné, la luz azul es la frecuencia con mayor cuerpo de evidencia disponible. Actúa sobre compuestos producidos por Cutibacterium acnes, la bacteria central en esa afección, al excitar las porfirinas que la propia bacteria genera. Esas porfirinas, al absorber luz en esa frecuencia, producen especies reactivas de oxígeno capaces de dañarla.

Un metaanálisis publicado en JAMA Dermatology (2025), que analizó seis ensayos clínicos aleatorizados con 216 participantes, encontró que los dispositivos LED domésticos de luz roja o azul, o la combinación de ambas, produjeron una reducción de alrededor del 45% en lesiones inflamatorias respecto del grupo control, con un perfil de efectos adversos favorable. Los autores concluyen que estos dispositivos pueden complementar otros tratamientos para el acné leve a moderado, aunque advierten que la cantidad de estudios disponibles sigue siendo reducida.

Un análisis metodológico publicado en PLOS ONE (2025) suma una capa de cautela: relevó 27 estudios sobre afecciones dermatológicas tratadas con LED y encontró que las dosis, las frecuencias y las fluencias varían de forma inconsistente entre investigaciones, incluso para una misma afección, lo que dificulta tanto la comparación como la síntesis de evidencia.

Lo que los datos disponibles permiten afirmar es que ciertas frecuencias de luz tienen respaldo para usos específicos, pero ese respaldo no es uniforme entre condiciones ni entre dispositivos. La eficacia de un equipo hogareño depende de parámetros técnicos que rara vez aparecen en la comunicación comercial. Es por eso que, antes de utilizar estos dispositivos, se recomienda la consulta con un profesional de la salud.

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