La aparición de moho en el queso es una preocupación frecuente en los hogares. Según explicó el medio especializado Bon Viveur, el desarrollo de mohos sobre la superficie de los quesos obedece a factores como la humedad, la temperatura y la exposición al aire, variables que suelen darse en la heladera doméstica. El moho corresponde a organismos microscópicos que se multiplican con facilidad en ambientes húmedos y templados, condiciones que pueden encontrarse en distintos sectores del refrigerador.
De acuerdo con un informe de BBC Good Food, la presencia de moho en el queso se relaciona directamente con el nivel de humedad y el contacto con el aire. Cuando los quesos no se almacenan de forma adecuada, el oxígeno y la humedad favorecen la proliferación de esporas de moho, especialmente en quesos blandos o semiblandos. Además, la contaminación cruzada por contacto con otros alimentos ya contaminados puede acelerar este proceso.
Además, BBC Good Food advierte que la manipulación frecuente del queso sin la debida higiene incrementa el riesgo de contaminación, ya que las manos pueden transferir esporas presentes en otros alimentos o superficies. El medio recomienda utilizar utensilios limpios y envolver el queso correctamente para evitar fluctuaciones de temperatura y humedad, condiciones que favorecen el crecimiento de moho en el interior de la heladera. El moho aparece en el queso por la combinación de humedad, oxígeno y manipulación inadecuada, lo que transforma la heladera en un hábitat propicio para estos microorganismos.
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Cómo afecta el moho al sabor del queso
La aparición de moho en el queso genera cambios notables en el sabor y el aroma, ya que los hongos liberan compuestos que alteran la calidad organoléptica del alimento. Estos compuestos pueden provocar la presencia de notas amargas, ácidas o metálicas, así como una textura más blanda o viscosa, especialmente en quesos frescos. El desarrollo de moho también puede afectar el color y la superficie, haciendo que el alimento resulte menos apetecible.
Según la U.S. Food and Drug Administration (FDA), el crecimiento de moho no planificado en quesos que no están diseñados para contenerlo puede suponer, además, un riesgo sanitario. Algunas variedades de hongos son capaces de producir micotoxinas, sustancias que pueden ser perjudiciales para la salud.
Por esta razón, la FDA recomienda descartar los quesos blandos cuando presentan moho y cortar ampliamente la zona afectada en los quesos duros, a fin de evitar la propagación de posibles toxinas al resto del producto.
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Cómo conservar correctamente el queso en la heladera
La correcta conservación del queso en la heladera resulta fundamental para evitar el crecimiento de mohos y preservar la calidad del producto. Según el análisis de Bon Viveur, una de las claves principales es utilizar envoltorios transpirables, como papel especial para quesos o papel manteca, que permiten la circulación de aire y minimizan la concentración de humedad. Además, el medio recomienda evitar el uso de plásticos adhesivos para la mayoría de los quesos, ya que estos materiales retienen el vapor y favorecen la aparición de moho. Bon Viveur también sugiere guardar los quesos en compartimentos específicos dentro de la heladera o en cajas para lácteos, de modo que se limite la exposición al oxígeno y se reduzca el contacto con otros alimentos.
Los recipientes herméticos no se recomiendan para todos los tipos de quesos, ya que pueden atrapar el vapor de agua y acelerar el crecimiento de hongos. Además, el sitio señala que es útil cambiar el papel envoltorio cada pocos días, sobre todo en quesos frescos, para eliminar la humedad acumulada y evitar la proliferación de bacterias.
BBC Good Food sugiere separar los quesos según su variedad y textura, evitando el contacto entre quesos frescos y curados. Este medio recomienda ubicar los quesos en la parte más fría de la heladera, lejos de la puerta, para reducir las variaciones de temperatura. Además, recalca la importancia de no lavar el queso con agua en caso de moho, sino retirar solo la parte afectada con un cuchillo limpio, siempre que se trate de quesos duros.
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